El príncipe Alberto de Mónaco y su prometida, Charlene Wittstock, quienes se casarán el 1 de julio, quieren tener un hijo pronto, cuentan en una entrevista que publica "Le Journal du Dimanche".
Al futuro rey de Mónaco le preguntaron si quería hijos, pero prefirió que fuera su prometida la que respondiera. "Me encantan los niños y tener una familia está entre nuestros proyectos. Esperamos tener un hijo pronto", declaró la ex nadadora sudafricana, que se muestra "serena" frente al matrimonio que tienen programado para comienzos del mes próximo.
En la misma línea, el príncipe indicó que los dos tienen ganas de casarse, pero que deben de solucionar muchas cosas de aquí a entonces, que él debe cumplir con sus obligaciones como soberano y que no siente "ningún estrés particular".
Admitió que, "aunque no es su primera finalidad, esta boda contribuirá a corregir la imagen estereotipada de Mónaco; a que se conozca mejor la identidad monegasca y sus valores económicos, sociales, culturales, humanitarios, deportivos y medioambientales".
"El poder de atracción de Mónaco se reforzará", aseguró el jefe del Estado, que dijo que dejará que Charlene Wittstock encuentre su lugar en su nuevo papel, aunque puntualizó que su futura mujer ha empezado a ejercerlo.