Gracias a la lucha y liderazgo de los cimarrones como Bayano y Felipillo, los negros en Panamá supieron que no estaban destinados a ser esclavos de por vida. Que su destino no tenía que ser del color de su piel, porque “Libertad, Igualdad y Fraternidad” no debían ser palabras huecas.
La sangre de personas de la etnia negra que se rebeló otrora al “Status quo” y pagaron con su vida no fue derramada en vano y hay quienes en otras geografías continúan resistiéndose a las reglas del juego de los opresores modernos que quieren seguir clasificando a la gente según el color de piel, la capacidad económica, la ideología u otros estereotipos que muchas veces sólo sirven para estigmatizar, segregar, crear discordia, invisibilizar, y asesinar sueños.
La exposición “Quilombolas” ha recorrido ciudades como Asunción (Paraguay), Buenos Aires (Argentina), Montevideo (Uruguay), La Paz (Bolivia), Lima (Perú), Bogotá (Colombia), Quito (Ecuador) y Caracas (Venezuela).
En nuestro país, en el Museo de Arte Contemporáneo, MAC, podrá ser vista desde mañana jueves 4 de marzo. Las 27 fotos son en blanco y negro.
Es producto de un exhaustivo trabajo de investigación de campo que realizó André Cypriano, fotógrafo documentalista. en 11 comunidades negras remamentes de los quilombos en Brasil.
Empezó en el 2006 en Brasil, en el 2008 recorrió naciones de América Latina. Más de 34 exposiciones se han hecho desde entonces.
Las fotos expuestas forman parte del libro Quilombolas, tradiciones y cultura de la resistencia (nombre en español, porque está escrito en portugués), cuya portada está ilustrada, como la tarjeta de invitación, con la foto de Marcos el cual es un habitante de un Quilombo en Brasil, donde todavía hay miles de Quilombos. Él habla una lengua que ya no existe más que en África y que sólo hablan cuatro personas en el mundo, explicó Patricia Pedroso, de la Fundación Cultural Palmares, ONG gracias a cuya gestión la muestra itinerante se exhibe en nuestro país.
Ella resalta la importancia de que el mundo conozca que todavía hay Quilombos y de eso se trata, de registrar la historia completa, con evidencias de los propios protagonistas.
Se quiere difundir esta parte de la historia que está como olvidada, pues “Quilombo de Los Palmares fue sin duda el más representativo, pero no el único. No se quiere que la gente piense que existió y se quedó allá atrás olvidado en la historia. No, hubo y hay más, aunque no aparezcan en el libro de la historia “oficial”.
Sabemos que la historia siempre es contada por los “vencedores”, pero, se puede recontar. Hay mucho que queda. En toda Latinoamérica hay palenques y los negros quieren ser escuchados, vistos, respetados, tomados en cuenta, seguir escribiendo la historia.