GENTE solidaria, de buena voluntad es la que engrandece el mundo. Y sus acciones en pro de sus congéneres la colocan en un sitial privilegiado: el de los seres humanos sensibles.
Tres Hermanas, una humilde comunidad de Capira, donde se demuestra que la pobreza tiene cara de niño y de mujer, en la cual el progreso camina a paso de tortuga y los niños para no seguir siendo víctimas de privaciones caminan por horas, descalzos, malnutridos, azotados por las inclemencias del clima, en busca del alimento que los hará libres, independientes económica, política y mentalmente hablando: la educación.
A Tres Hermanas llegó el sol en días pasados, fruto de la visión de la familia cooperativista. Sí, como parte de una iniciativa que data de hace cinco años, asociados de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Empleados de Franquicias Panameñas, R.L., (CACEFP, R.L) suelen realizar anualmente una acción de proyección social, fieles a los principios del Movimiento Cooperativo, uno de los cuales precisamente se refiere al compromiso social, como entes interdependientes de esta gran cadena que es la sociedad en donde al suerte de uno incide a corto, mediano o largo plazo en la del otro.
Y he aquí que desde bien temprano en la madrugada, los asociados y colaboradores del Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (IPACOOP), encabezados por el director provincial, Eduardo Dixon, se movilizaron hacia esa recóndita y olvidada comunidad Capira adentro, cargando alimentos, ropa, juguetes y calzado, producto de la colecta que organizó la CACEFP, R.L. Los moradores, chicos y grandes, también habían madrugado ese día, según relatan y con ansiedad esperaban la visita que vendría a paliar sus necesidades, como anhela la tierra reseca una lluvia refrescante en verano.
Esta gente sencilla, trabajadora, acostumbrada a pasar privaciones de toda índole, en sus moradas, con el corazón lleno de esperanza, sobre todo las madres, dieron la bienvenida al día con una sonrisa y empezaron a hacer filas. Estaban listos para recibir las donaciones que sus hermanos de Panamá les habían dado. Hubo dulces, golosinas, leches, piñatas y regalos para cerca de 300 niños. Los adultos recibieron bolsas de comidas, medicamentos y otros enseres de primera necesidad. Fue un día de fiesta en Tres Hermanas y de grandes satisfacciones para un IPACOOP que celebra 25 años de gestión.
También se benefició la escuela con las donaciones: botiquines, útiles escolares y tableros. Y, José Chirú, de 10 años; que padece parálisis, al fin tuvo una silla de ruedas que permite movilizarlo y ampliar al menos su horizonte visual.
El presidente de la Cooperativa, Atilano Solís y el director provincial del IPACOOP, Eduardo Dixon, agradecieron a la comunidad panameña las donaciones, al igual que el apoyo recibido del Despacho de la Primera Dama, otras cooperativas de la provincia (Cooperativa de Servicios Múltiples Nueva Esperanza de Caritas R.L.), empresas privadas, MEDUC, Canal 11, Servicio Aéreo Nacional (SAN) y supermercados. Además, instaron a los residentes de Tres Hermanas a mantener viva la fe en cuanto a que mejores tiempos vendrán para ellos.
Más de 250 familias, cerca de 700 personas en total, pudieron comprobar que cuando el corazón es el timonel en la vida de los seres humanos las fronteras sociales desaparecen.