Una distinción que reconoce la lucha de dos mujeres panameñas por su justicia y la veracidad transmitida ante la sociedad.
La Universidad de Medellín, en Brasil, quiso enaltecer la labor de dos mujeres ejemplares y profesionales en Panamá, que resaltaron por su tenacidad y su constancia.
La señora Lucrecia Herrera Cozzarelli y Rosario Arias de Galindo, presidenta vitalicia de Editora Panamá América, fueron merecedoras de recibir un Doctorado “Honoris Causa” de la prestigiosa Universidad del país sureño.
La rectora de la Universidad de La Paz, ubicada en la comunidad de Diablo (antigua área revertida) recibió una llamada de parte de la universidad brasileña, solicitando dos nombres de mujeres emprendedoras, que fueran parte clave de la sociedad, por su labor como comunicadoras.
La rectora Herrera no dudó en mencionar a la señora Rosario Arias, quien fue su compañera de fórmula para la época de la dictadura militar y la invasión a Panamá.
“No había encontrado otra persona tan luchadora como Rosario Arias”, comentó la Rectora, quien al dar el nombre de una destacada panameña y al estar relacionada con ella en la lucha por la libertad de expresión en nuestro país, también recibió esta distinción por parte de la Universidad de Medellín, en Brasil.
Determinación y coraje.
Los recuerdos de la señora Lucrecia se remontan desde los años 50, cuando ejercía como corresponsal de Portobelo para El Panamá América, cuando el director era el Dr. Harmodio Arias. Eran tiempos en que la tecnología no era tan avanzada y recuerda que muchas veces entregaba sus notas en persona. Esta actividad le permitió conocer a quien sería parte importante de su lucha como comunicadora 20 años después.
Su trabajo como maestra en Portobelo lo pudo llevar a la par con los ejercicios de comunicadora por 20 años.
Su afán por comunicar la verdad y defender los derechos de la ciudadanía istmeña la motivaban a asistir con la señora Arias, a las convocatorias de “los cabildos abiertos”. En estas reuniones se discutían temas sociales y políticos que afectaban a la nación, y era muy común ver enfrentamientos con la policía militar antes de finalizar los temas a tratar.
Personas de gran envergadura nacional, como Elvia Lefevre; el Ing. Oscar Navarro; el abogado José Manuel Faúndes fueron golpeados en la Catedral en horas de la madrugada en 1984.
“Les dispararon en la ‘gaceta’ y los llevaron a la Policía”, señaló Herrera, quien recuerda que fueron soltados rápidamente por no hacer nada indebido. Estaban en su derecho hacer “eco” de los acontecimientos suscitados en el país.
La Rectora y la señora Arias se hicieron muy amigas en la época de la dictadura. Ellas, junto a la señora Querube Solís de Carles, trabajaron en el anonimato para repartir “volantes” que sacaban a la luz las situaciones “macabras”. Eran tiempos en que la cruzada civilista estaba activa.
Herrera recuerda cómo hacían recortes publicitarios hasta altas horas de la noche, para poder hacer los recortes publicitarios que permitían la distribución de la “veracidad”, la cual era muy castigada en aquellos tiempos.
El doctorado “Honoris Causa” es un alto honor para las personas de testimonio social, que siguen en su cumplimiento por el deber y el mérito, junto a las virtudes de una conducta intachable ante la sociedad.