Recuerde que los hijos algún día tendrán que valerse por sí mismos.
El objetivo de los padres es prepararlos para el futuro.
Los niños maduran si se les permite que hagan las tareas por su cuenta.
Hay que dejarlos que aprendan más de sus fracasos que de sus éxitos.
Si los padres les resuelven todo, ellos no aprenderán a hacerle frente a los retos.