Disciplinar a los hijos es un asunto de dos. No puede haber discordancias, porque el niño se confunde y aprende a manipular a aquel -sea el padre o la madre- que es más permisivo. Por eso es que la disciplina es uno de los temas donde se debe poner de acuerdo la pareja para poder tener éxito.
La psicóloga y docente, Xóchitl Mckay orienta en la materia.
Para quienes se pregunten a qué edad empezar a disciplinar a los niños, ella recomienda: “desde que se nace, de manera amorosa uno debe empezar a poner límites a los hijos. Hora de comer, de dormir. El tono de voz de la madre o del padre, es aprendido desde los primeros días en los recién nacidos. Cuando el niño/a come adecuadamente y en el horario adecuado, se le habla amorosamente para que se sienta contento. A los días aprenderá a reconocer ese tono de voz, y aprenderá el horario de comida.”
En cuanto a la manera de establecer límites y hacer cumplir las reglas, explica que “los límites deben ir acorde a la edad de los niños. Ejemplo: pedir a un niño/a de tres años que solo vea una hora de TV, cuando a esa edad no tienen noción del tiempo. Se le debe pedir a una persona que monitoree el mismo para que el niño/a la cumpla.”
A medida que el niño se socializa, debe aprender a seguir instrucciones. Un niño/a de tres ya debe saber hacerlo. Ejemplo: no debes salir del cuarto. Debes recoger tus juguetes. Son instrucciones simples que deben seguir. Es importante que entienda la instrucción y que sepa las consecuencias de las mismas.
Ella recomienda la técnica de economía de fichas para enseñarlo.
En el caso de hogares donde un padre es permisivo y el otro autoritario ella dice que “se debe ayudar a los padres y madres para que adopten un sistema democrático de crianza, de manera que ambos padres cedan, ambos padres nieguen.”
A las madrastras y padrastros que se hayan en la encrucijada porque no saben qué hacer para quedar bien con la pareja y con los hijastros destacó que los límites se deben enseñar y aplicar por igual. Si se disciplina a uno se disciplina a todos. Si se castiga o se premia a uno, se hace por igual con todos. No debe haber disciplina selectiva.
Xhochitl McKay aconseja a los padres: “Disciplina con amor. Romper el paradigma de Martín Moreno con los que nos criaban en años atrás. Enseñar los límites y reglas claramente, darle a la oportunidad a los niños/as que aprendan con el error y construyan positivamente su conducta. Enseñar con el ejemplo”.