Cuando decidiste darle vuelta a la página sobre el capítulo de tu relación con Juan, de repente él llama a tu celular diciéndote que te ama y que desea regresar, pero en ese preciso instante se afloran tus sentimientos y llega a tu mente dos interrogantes: ¿y si tropiezo con la misma piedra? ¿Todo el mundo se merece una oportunidad?
Regresar con un (a) ex puede parecer un acto masoquista, tal cual lo describe el coro de la canción de la cantautora Erika Ender: “Ya lo sé, pero me das un beso y vuelvo a caer, mi voluntad por ti se vuelve a esconder, y aunque mi mente de la orden, el cuerpo nuevamente me desobedece”... Realmente es que es muy común que las parejas regresen una y otra vez antes de una ruptura definitiva.
Esta situación tiene dos puntos de vistas muy marcados y contrarios. Como mencionamos, está el primero que alega que uno nunca debe volver a tener una relación con una expareja debido a que la relación siempre va a ser igual y si ya lo intentaste una vez y no funcionó, no pierdas más el tiempo, porque la vas a volver a pasar mal o peor, ya que son las mismas personas.
Existe otra que dice que las personas no se mantienen estáticas, que los individuos crecen, maduran, cambian, y por esto si lo vuelven a intentar, la relación puede tener un final distinto, ya que no son las mismas personas; el entorno pudo cambiar y así mismo los involucrados.
¿Debo hacerlo?
Según las recomendaciones del psicólogo Fernando Gómez, si consideras darle una segunda oportunidad a tu ex, lo primero que debes analizar es por qué terminaron la primera vez, qué los llevó a distanciarse o a separarse en ese primer intento.
Para dar paso a un segundo chance se debe estar claro si esas situaciones cambiaron, si ambos superaron dificultades, si tu ex desechó aquello que generó la ruptura, si ambos pudieron perdonarse y dejar todo atrás.