La reina Sofía dejó al descubierto su espíritu aventurero. La soberana se trasladó hasta Atapuerca para ejercer de arqueóloga por un día y como Indiana Jones, el más famoso explorador de la historia del cine, para arrancar secretos al pasado y descubrir hallazgos de valor histórico para la humanidad. Así, entregada hasta los huesos a la tarea arqueológica, dominando jerga y práctica, visitó como otro miembro más del equipo los yacimientos de la sierra burgalesa, en Ibeas de Juarros. Doña Sofía demostró conocimiento sobre los principales aspectos de la prehistoria europea y de la evolución humana y curiosidad acerca de todo lo concerniente a estos yacimientos y especialmente de los métodos de datación empleados para conocer la antigüedad de los diferentes niveles geológicos.
La soberana llegó a Atapuerca, procedente de la capital burgalesa, donde en compañía de la ministra de Ciencia y Tecnología, Cristina Garmendia, y del presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, inauguró el Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), que constituye el primer edificio del complejo museístico dedicado a la evolución humana.