Renato Ozores era la alegría, era el comentario chispeante, en el vigor intelectual, era la elegancia en el trato y en el porte y era, sobre todo, la amistad sincera. Desde que recuerde lo veo junto a Tita - porque a doña Rita sus amigos siempre le hemos conocido por ese otro apelativo tan simpático - y los observo en el círculo de las relaciones de mis padres y de los amigos de mis padres y del ámbito de esas personas predilectas que Ricardo y yo hemos frecuentado desde que nos convertimos en pareja. No hay duda: El y ella fueron siempre - para quienes tuvimos el privilegio de tratarlos-, la encarnación misma de ese encanto, de esa gracia y de ese donaire propio de quien ha hecho de la vida un goce perpetuo, una aventura y un amanecer radiante cada día.
Por eso, cuando supimos en Bogotá la noticia de que Renato se nos había ido, así, discretamente conversamos con Tita por teléfono, no nos sorprendió - no, para nada - escuchar aquel timbre de voz suyo tan templado, aquel tono siempre comprensivo y ahora ardoroso guardián de múltiples recuerdos de los sesenta y dos años que ella y Renato compartieron como esposos, como amigos y como compañeros. Tenerla a ella, pues, es tenerlo también a él y es atesorar, intacta su presencia.
Huelga, casi, hace alusión al perfil de Renato como erudito de estirpe, jurista de lúcidos arbitrajes y sentencias, editorialista de análisis precisos y escritor de prosa ágil y pensamiento realmente cultivado. Ese aspecto ya ha sido destacado por quienes han hecho referencia a él en los diarios y en los foros académicos. En esta evocación de su figura, quisiera resaltar, no obstante, el hecho de que Panamá recordará siempre y con júbilo la adquisición de este ciudadano español que supo enarbolar con honor las banderas de sus dos patrias: La española y la centroamericana. Porque Ozores, lo sabemos nos representó en todo momento con sabiduría, defendió nuestras causas como propias, lloró con nuestras derrotas y patrióticamente celebró las conquistas de nuestras luchas soberanas.
En lo personal no quiero decir que he perdido a gran un amigo. Porque tal como se lo he confiado una y otra vez a Tita, guardaré siempre sus cartas, releeré sus libros, seguiré fiel a sus consejos, volveré sobre los artículos del ABC Cultural que él me hacía llegar cada semana y que tantas veces ambos comentamos con verdadera fruición y complacencia. Cuando tal legado existe no cabe un adiós definitivo.
Lo recuerdo en esta fecha - en la mañana de este 2 de abril, de frías brisas bogotanas -, con una sonrisa en los labios, con un abrazo fuerte, con un hasta pronto. Renato, hasta que nos veamos en la próxima tertulia.
"Para los lugares altos colocamos una estación de bombeos para que el agua llegue a los puntos más altos", señaló. Sin embargo, esta parte de la urbanización es donde el agua falta mayormente.
El gerente de Provivienda solicitó a los residentes de estas barriadas que esperen los dos meses solicitados de plazo, para la instalación de los nuevos tanques de suministro de agua, para ver si el problema se resuelve y de no ser así estarían en todo derecho de realizar sus protestas.
Por su parte, el jefe de planificación del IDAAN, Rodolfo Navarrete confirmó que la carencia de agua es debido a la baja presión que se registra en los últimos años, la que se agudiza durante la estación seca.
Empero Navarrete explicó que a esta barriada se le puso la condición de instalar pozos para abastecer de agua debidamente el área, sin embargo, los pozos fueron insuficiente y se optó por la construcción de una estación de bombeo que tienen un tanque de succión donde debe llegar el agua y bombearla hacia las residencias.
El funcionario reconoció que la baja presión también ha jugado su papel para impedir el normal suministro de agua ante esta alternativa.
Por lo pronto, a los residentes de Camino Real les queda esperar los dos meses para ver si con la instalación de los dos tanques reservorios de agua se soluciona el problema, de no ser así, amenazaron con adoptar medidas mayores.