Epa, ¿recuerdas que en la escuela nos enseñaron a resolver problemas? Yo era bueno en matemáticas y física. Me encantaba sacar resultados. Me ponía dizque: "Voy a resolver más rápido, y más rápido, y más rápido". Era tremendo juego pa' mí.
Y ahora recuerdo todos los roces que he tenido con varias personas a través de mi vida. Hay relaciones de todo tipo como con mi hermana, esposa, madre, padre, amigos, tíos, abuelos, primos, desconocidos, noviazgos, con maestros y profesores, estudiantes, ponchera, ponchera y ponchera.
Esto fue a principio de mis 20, cuando discutía religión con quien sea y donde sea. Recuerdo que tanto mi pasiero como yo nos sentimos con un gran "Arrrrgggg". La sangre nos hervía. ¡Bien raya’os! Y sucedió lo que ya sabemos en un momento como este... pasamos un uffff de tiempo sin disfrutar de la amistad que teníamos.
Obviamente, el asunto rondaba mi cabeza a diario, este era mi pasiero de juego, viaje y gozadera. Me carcomía la cabeza, pa' ser sincero. De repente, mi mente me dice: "Este man y yo tenemos qué problemón, que ni nos hablamos". Ya estaba extrañando la amistad. Y como anillo al dedo, mi viejo suelta la expresión: "Si tienes un problema, es porque no te gusta la solución".
Las palabras de mi viejo empezaron a atar cabos en mi chonta... yo necesitaba hacer que la solución me gustara. Tenía que resolverlo. Y mi bezaca me disparó: "Fren... ? + ? = __". Instantáneamente pensé: "El problema que tenemos es una ecuación, ¿por dónde inicio?".
Como todo en la vida, todo inicia por uno mismo. Y ese uno mismo soy yo. Por lo que comprendí que primero debía encontrar cómo yo me sentía y qué me estaba sucediendo. Apenas me comprendí, waaaassss, apareció mi lado de la respuesta. Vamo' a decir que fue 3 (es el número más bonito del mundo por ser la fecha de Jenny), y así logré tener "3 + ? = __".
Aquí noté: "Solo me falta conocer cómo se siente mi pasiero para resolver toda esta vaina". Así que nos reunimos y me tomé el tiempo necesario de escuchar, conocer y comprender qué le hacía falta. También de contarle qué sentía yo.
Y wákiti-wákiti-tá, "3 + 2 = 5". Logré llenar la variable que me hacía falta… su variable… y todo tuvo sentido, la respuesta final apareció. ¡Resolvimos nuestra ponchera!
Lo que estaba sucediendo es que yo no estaba aceptando que él es él. Para poder resolver, yo tenía que comprender a mi pasiero, aceptar sus emociones y que él tiene su forma de ser, sus creencias y sus ideas bien formadas... simplemente teníamos que aceptarnos como somos para seguir parqueando y continuar aprendiendo el uno del otro. Esto nos hizo muchísimo más fuertes, como clan y como personas.
Qué es ver que todo regresa a tener buena comunicación y comprender nuestras emociones. Todo es saber cómo tú te sientes y cómo yo me siento. Si hago esto con cada persona alrededor mío, considero que mi vida será perfecta.
prittyLo mejor que me ha dado la matemática es que todo tiene solución... y me encanta resolverlo... sobre todo las emociones.
Mis emociones y mi lógica van 100% de la mano :)