Los Reyes de España, acompañados por los Príncipes de Asturias, ofrecieron en el Palacio Real de Madrid, la tradicional recepción de principios de año al Cuerpo Diplomático acreditado en España. Un acto en el que se pone de manifiesto el desarrollo de las relaciones diplomáticas y se comparten los proyectos que acaban de iniciarse o que se pondrán próximamente en marcha.
La recepción se desarrolló entre el ceremonial protocolario y las muestras de complicidad de los anfitriones: miradas, sonrisas, comentarios... Así, antes de dar comienzo al besamanos, que precedió al discurso de don Juan Carlos, doña Sofía y doña Letizia, que destacaron entre las damas asistentes a la velada por su elegancia, compartieron confidencias poniendo de manifiesto una vez más la magnífica relación existente entre ambas, y los Príncipes de Asturias, miradas de complicidad como acostumbran, por otra parte, en la mayoría de sus actos oficiales.
La reina Sofía, siempre impecable, lució para la ocasión un hermoso vestido negro con lentejuelas verdes a tono con un chal y, como únicos adornos, un conjunto de collar, pendientes y pulsera de piedras de colores.
La princesa Letizia vistió un favorecedor conjunto de terciopelo de la gama de los rojos, que ya vistió en una recepción anterior al Cuerpo Diplomático, formado por una chaqueta entallada, con escote redondo e incrustaciones a tono, y una falda larga con cola. Como complemento, una cartera con boquilla a tono y, como joya más destacada, unos pendientes de brillantes.