La obesidad a la que se enfrentan los adolescentes californianos no afecta a su apetito, siempre dispuestos a ingerir otra comida rápida de manera sedentaria a pesar de que un tercio de estos jóvenes tienen ya problemas de peso.
Este es el resultado de un estudio publicado hoy por el Instituto de Salud Pública de Berkeley, que subraya que un tercio de los dos millones de adolescentes que residen en este estado son obesos o corren riesgo de serlo.
El problema es aún más pronunciado entre las minorías, en especial entre los jóvenes afroamericanos, la mitad de los cuales sufre este problema, o los hispanos, cuyo tercio supera el peso recomendado para esas edades.
De acuerdo con el estudio, el problema no está sólo en los kilos sino en el tipo de alimentación que reciben estos jóvenes, que no obtienen en la mayoría de los casos los nutrientes necesarios para una buena salud.
"Es un problema serio.Es un tiempo en el que se establecen hábitos para toda la vida y una dieta pobre y falta de ejercicio físico aumenta los riesgos", afirma Sharon Sugerman, del equipo investigador.
La obesidad entre la juventud es un claro indicador de problemas al que se deben unir enfermedades crónicas como la hipertensión, un alto nivel de colesterol, problemas de corazón, embolia y cáncer.
En particular, el estudio subraya la mayor presencia de la diabetes de tipo II entre la juventud, incluso en la infancia, cuando este tipo de dolencia era conocida principalmente entre gente de mayor edad.
Las comidas rápidas, ricas en grasas y por lo general fritas, unidas a una actitud cada vez más sedentaria por parte de los jóvenes, pegados durante horas al televisor o a los vídeo juegos, parecen los culpables de la obesidad de los adolescentes en California, que simplemente reflejan una tendencia nacional.
De acuerdo con el estudio, basado en 1.200 entrevistas a jóvenes entre 12 y 17 años, la mitad de los encuestados no habían comido nada de verdura el día anterior mientras que un tercio había consumido al menos una comida rápida.
Además, uno de cada tres entrevistados habían prescindido de las recomendaciones de realizar al menos una hora de ejercicio físico al día.
Entre las razones de esta pobre alimentación está el ritmo de vida de los , por lo general los dos trabajando, lo que deja poco tiempo para la preparación de una comida adecuada.
También están las campañas de publicidad, animando a la población, incluidos los consumidores más jóvenes, a ingerir "tanto como puedas por el menor costo posible".
El efecto de la obesidad es aún mayor entre las minorías al tratarse de comunidades de peores recursos económicos, donde son más frecuentes los restaurantes de comida rápida y menos los mercados de frutas y verduras naturales, apuntan los resultados de la encuesta.
"Si no cambiamos estos hábitos, los niños van a pagar con sus vidas", declaró a la prensa Harold Goldstein, director del centro californiano en defensa de la salud pública.