Admiradores y ciudadanos de Lausana desfilaron ante el féretro con los restos del bailarín y coreógrafo Maurice Béjart, instalado en el teatro Metropole de esa ciudad suiza que le adoptó como ciudadano de honor.
Béjart, que falleció el pasado jueves a causa del agravamiento de varias dolencias renales y cardíacas, deseaba para su muerte "ceremonias civiles y simples", según dijo Francois Weyergans, su amigo desde medio siglo y organizador de las ceremonias de adiós al artista.
"Él siempre soñó con morir en el escenario. Rechazaba todos los lugares de culto y estaba fuera de cuestión aventurarse en un crematorio. Él había acompañado a su bailarín Jorge Donn en 1992 y se negaba a volver a poner los pies en un sitio así. Por eso, elegimos un teatro", afirmó Weyergans en una entrevista publicada por el diario "Le Matin".