Variedades

Rompiendo el ayuno, la primera comida del día

El desayuno es ciertamente mi comida favorita del día, no existe nada más placentero que despertar con el aroma de café recién hecho y luego disfrutarlo acompañado


Nicole Puello (nicolepuello@gmail.com) / -

El desayuno es ciertamente mi comida favorita del día, no existe nada más placentero que despertar con el aroma de café recién hecho y luego disfrutarlo acompañado de un delicioso y sustancial desayuno.

Huevitos, tocino, pancakes, frutas, panes, mantequillas, mermeladas, diferentes quesos, pan tostado y calientito, tortillas recién fritas o un bistec a caballo son algunos de los clásicos que nos encanta desayunar a los panameños, mientras en otros países el desayuno consiste en una danesa o algún otro pequeño artículo dulce, nosotros hemos adoptado la costumbre de los estadounidenses de mezclar comidas saladas con dulces y de las grandes porciones al desayunar. Qué no amar de esta deliciosa comida que reactiva el metabolismo y nos proporciona las energías para continuar el resto del día.

Todos los nutricionistas hacen siempre énfasis en la importancia de esta primera comida y yo no podría estar más de acuerdo con ellos.

Siempre que voy al interior en fines de semana aprovecho para ir a comer un típico desayuno panameño donde nunca pueden faltar las hojaldres o las tortillas. Cuando vivía en Estados Unidos también iba mucho a disfrutar de pancakes y tocino en todas las variedades imaginables, que sus ciudadanos han elevado a un nivel extraordinario, con todo tipo de salsas, siropes y combinaciones diferentes. Otro tipo de desayuno del que soy una fanática casi obsesiva y que gusta mucho a los panameños es el chino (dim sam) y que hemos adoptado casi como nuestro; este es especialmente delicioso después de una buena noche de parranda.

Pero, la realidad es que en este mundo tan ocupado donde muchas familias tienen que lidiar con hijos, trabajo, escuelas, tráfico, etc., es muy difícil sacar el tiempo para preparar cualquiera de los platos que mencioné anteriormente y mucho menos sentarse a disfrutarlos con la tranquilidad y el tiempo que merecen. El típico desayuno de una familia ocupada termina convirtiéndose probablemente en algún queso y embutido entre dos rebanadas de pan, una fruta o jugo que llevamos y comemos en el carro, o los clásicos y muy saca de apuros “corn flakes” que muchas veces aportan poco valor nutricional, nada remotamente similar a lo que imagino en mi cabeza y que describí en el primer párrafo.

Además, por economía, muchas familias no pueden salir todos los fines de semana a desayunar en un restaurante, por lo que disfrutar de un buen desayuno familiar se ha convertido casi en un lujo, que la falta de tiempo no nos permite darnos muy seguido.

Y es triste, porque sin duda, sin importar lo que se coma, el mejor desayuno es el que se hace en familia.

Por eso creo que hay que aprovechar días como los domingos, cuando no hay que preocuparse por llegar tarde al trabajo o la escuela, para despertar a todos los miembros de la casa y que aún en sus pijamas, participen en la elaboración de los platos que luego podrán disfrutar y compartir sin preocupaciones o apuros. Es por eso que hoy he querido darles una receta que es muy sencilla de preparar e ideal para hacer los fines de semana y así inspirarlos y motivarlos a crear lindos momentos y recuerdos en familia.


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895126
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América