Con un teatro Anayansi lleno, la cantante española Rosario presentó su primer concierto en la capital panameña, la noche del miércoles, tras casi dos décadas de espera por sus fanáticos.
El telonero nacional fue Leo Almengor, quien luego de ejecutar tres de sus temas, dio paso a una Rosario que impresionó al público de todas las edades, desde que pisó el escenario saludando y haciendo reverencias de agradecimiento, mientras su banda dejaba escuchar los primeros acordes.
La hija de Lola Flores inició su repertorio con una rumba gitana, la cual al terminar con evidente emoción, dijo "gracias por estar conmigo, Yo sé que hay mucha gente que ha seguido mi música".
La intérprete que, al contrario de lo que muchos pensaron, probó que tiene muchos seguidores aquí, continuó con "Promesa", a ritmo de bossa noza; para darle paso a una descarga de rock y un poco de hip-hop en "Adivínalo", donde su banda de músicos descargaron de forma alternada sus instrumentos de viento, percusión y cuerdas.
Continuó con "Amor de rosa y miel", una pegajosa balada que fue escuchada con mucha atención, para luego premiar a la artista con una ovación de aplausos.
El romanticismo dio paso al baile con "Casa en el aire", con la cual hizo su primer despliegue de baile, e hizo que el público dejara sus asientos para imitarla moviendo las manos y taconeando.
Hizo un alto para dedicarle "Qué bonito" a la gente de corazón bonito, con los sonidos suaves de las congas y la batería, para terminar con un impresionante solo de saxofón.
El ritmo subió con la guitarra y el bajo, en el rock "No te pido nada", en medio del cual se despojó de su chaleco y dejó ver por completo su torso que generó admiración sobre todo por los caballeros.
Siguió con la trova " Lucía", de la pluma de Joan Manuel Serrat; y apenas sonó la música de "Sabor sabor", le llovieron los gritos y aplausos.
Entre canción y canción el público de paraba y bailaba, pero al llegar "Como cantaba el Pescailla", en homenaje a su padre, el público permaneció de pie.
El espectáculo siguió con baladas, rumba flamenca, rock, pop, en "Cómo quieres que te quiera", (la más cantada), "Agua y sal" y "Estoy aquí solita", "De mil colores".
Para un impresionante final dejó el blues "Cantar" (con su más grande ovación de la noche).
Rosario sacó un paño para torear y no tuvo que pedir que gritaran "ole", antes de cantar "Los tangos de mi abuela", "Marcha" y cerrar con el contagioso "Meneito".
Tal como lo había prometido, Rosario presentó un despliegue de música, con una combinación de ritmos, en baladas, trova, pop, rock, flamenco, rumba flamenca y flamenco y su más pura expresión. La española de 40 años confirmó que no necesita de artificios ni bailarines, porque su energía y destreza llena el escenario.
Además, los músicos que la acompañaron, con rasgos de diferentes razas y culturas, como su música, fueron casi un espectáculo aparte al ejecutar solos de saxofón, trombón, congas, batería, guitarra flamenca, trompeta y teclados.