A Rubén Blades la prensa suele presentarle como uno de los grandes de la música latina. Pero él es mucho más; es un trovador esencial cuyo trabajo es identificable más allá de los confines de su ámbito geográfico natural. En sus canciones utiliza como forjado la crónica viva de cualquier parte del mundo, y el verso es esencial en su construcción. Y hay un peso compartido por todos los elementos que intervienen: ingredientes literarios, instrumentos y voz, siempre animados por la intención. “No sé hacer las cosas de otro modo”, reconoce el cantor.
“El escritor Carlos Fuentes dijo una vez que eran cuentos cortos narrados. Escribo sobre las cosas que veo, que me ocurren o escucho que han sucedido”, aseguró el cantante a una entrevista para la ABC.
Rubén Blades recala ahora en nuestro país formando parte del cartel del Salsa & Latin Jazz Festival, un ciclo itinerante e intermitente que irá cambiando de ciudad y de artistas. Así, tras unos primeros recitales junto a su amigo Eddie Palmieri, dentro de un mes se presentará con el dúo panameño Calle 13, con el que Rubén ha colaborado en el tema “La Perla”. “Un excelente ejemplo de curiosidad, irreverencia y energía. Son la clase de artistas que me interesa conocer para aprender e imaginar nuevas interpretaciones de la realidad. Son buenos tipos”, dijo.
Desde su aparición, en 1974, recién llegado a Nueva York desde Panamá, Blades se situó en un punto en el que confluyen la salsa caribeña, la canción de autor y la música popular. “Me gustan esos géneros y trato de hacerlos convivir dignamente”.