Esta es una ciudad cosmopolita donde encuentras para todos los gustos. El paulista desayuna el típico pao de queijo (pan de queso) acompañado de un café negro. El pao de quiejo está hecho de harina con queso; la masa se le da forma de bolitas y se hornean. El café brasileiro es el mejor del mundo ... y eso es mucho decir, para alguien que hasta que lo probó sólo lo tomaba con mucha leche y azúcar. El lugar perfecto para probar este desayuno típico es el restaurante Pao de Queijo.
Uno de mis lugares favoritos para almorzar es el Café Spa Bioritmo. Esta es la cafetería de un famoso gimnasio de Sao Paulo. Ubicado en el corazón de la Avenida Paulista (el Manhattan brazileiro), todos los días tiene un buffet diferente. Los platos son todos saludables y exquisitos. No deje de probar la ensalada de rúcula (arúgula) con pedacitos de mango maduro. Y los martes tienen el postre de chocolate más delicioso que haya usted probado: la Torta Americana. Por cortesía de Mónica, la dueña de la cafetería, les traigo la receta de la Torta Americana.
250 g de mantequilla a temperatura ambiente
250 g de azúcar
7 huevos
250g de chocolate en polvo cernido
Bata muy bien la mantequilla con el azúcar. Agregue uno a uno los huevos y bata. Añada el chocolate y siga batiendo hasta obtener una crema bien clara. Precaliente el horno a 180ºC.
Separe 1/4 de la mezcla y úsela para cubrir el fondo de un molde redondo de 20cm de diámetro de fondo removible. Hornee por 10 minutos o hasta que un cuchillo salga limpio. Retire del horno y deje enfriar. Esparcir el resto de la crema sobre el pastel y refrigerar.
Al sentir nuestra energía emocional, etiquetarla y expresarla verbalmente, nos evitamos hacer berrinches y rabietas. Cuando identificamos y expresamos nuestros sentimientos y los de los demás, nos tornamos más cariñosos.
Becky Bailey nos enseña que para ayudar a nuestros hijos a sentir, etiquetar sus sentimientos y a saber los entendemos, debemos hablarles con el corazón. Tenemos que reflejarles lo que vemos, lo que sentimos y lo que escuchamos; si mi hijo Ernesto llega a casa de la escuela cabizbajo, con aire de tristeza, diciéndome que no quiere ir más a la escuela.
Lo primero que debo hacer de acuerdo con la especialista es describirle lo que veo: "Ernesto, mi amor, veo que entraste despacito y con los hombros caídos, estás muy callado". Lo que siento "pareces triste"; y finalmente lo que escucho "tú quieres que yo sepa que no deseas ir a la escuela porque estás frustrado por algo que te ocurrió, ¿estoy en lo correcto?" . Así el niño al ver reflejado el cuadro podrá hablar de sus emociones y lo sucedido. Este método es válido para un berrinche. Pero contrólese primero antes de hablar, si no logra calmarse, aléjese del niño hasta que se haya calmado y puede manejar la situación con serenidad.
Como dicen por ahí, los niños no vienen con manual de instrucciones incluido, sobre la marcha aprendemos a ser padres. La clave está en disciplinarnos y comprendernos a nosotros mismos antes de hacerlo con ellos. Requeriremos de mucha práctica, pero el esfuerzo vale la pena, levantaremos una generación de adultos que puedan aceptar las altas y bajas de la vida con el pleno control y manejo de sus emociones.