Variedades

Salga de su cárcel interna


Romper patrones es quizás una de las cosas más difíciles, porque, aunque se anhele salir de la cárcel interna hay monstruos que desde tu cabeza te dicen: "no te arriesgues, no confíes, no podrás hacerlo, te irá mal" y otra serie de mensajes negativos que te inhiben, anclan y hacen que te quedes con la mano en la cerradura sin trasponer el umbral.
Así explicó la psicoterapeuta Lizeyca Villamil esa aprehensión que se apropia de la mayoría de las personas, o de todas en un momento dado de su vida, producto de la cual se abstienen de buscar nuevas experiencias, darse oportunidades, salir de la rutina, romper los barrotes de la jaula donde permanecen encarcelada y muchas veces con el paso del tiempo, al mirar retrospectivamente su vida sólo les queda en la boca un sabor amargo y la incertidumbre de no saber cuan diferente habría sido ésta si se hubiesen atrevido a dar un paso fuera del umbral.
El ser humano puede preferir la rutina, la cual de alguna manera puede ser aburrida, porque, a la vez, es segura y es predecible, analiza la fuente.
Muchas veces muchos de nuestros miedos, que aparecen como fantasmas a través de la vida, son los que a veces nos impiden hacer cosas buenas, recalca.
"Es como el caso de un niño que durante mucho tiempo ha estado viviendo en un lugar donde duerme en un lecho mullido, seguro, donde está a gusto, bajo un techo protector. Desde su lecho mira hacia una puerta que permanece cerrada. Siente que sería interesante trasponer el umbral, salir a ver qué hay más allá. Pero, parte de él tiene mucho miedo. Y, se lo pasa filosofando respecto a ¿qué tal si hay monstruos y lo atacan? No abandona la seguridad y comodidad por explorar lo desconocido", ejemplifica.
Tal es también el caso de las víctimas de abuso sexual o de infidelidad, quienes temen tener relaciones interpesonales.
Pone de manifiesto que "Cada uno puede tener sus propios monstruos: ¿qué tal si se burlan de mí? ¿qué tal si se ríen de mí? ¿qué tal si me juzgan? ¿qué tal si fracaso? ¿qué tal si ...
Es importante aceptar y entender que al igual que los demás tú tienes cárceles y en la medida en que vayas rompiendo tus propias cárceles vas a poder tolerar y ser más paciente con otras personas que también son presas de sus monstruos o cárceles, que quizás tú subestimas porque consideras boberías o no te impedirían actuar, ir tras tus sueños, metas o salir de la rutina.
En el interés de mantener buenas relaciones interpersonales se debe mostrar empatía, ver a cada persona como un ser humano, comenta Villamil y añade que antes de juzgar a alguien o exhortarle a romper un patrón habría que ver por qué está tan fijado en él o ella, conocer cuáles son sus monstruos, sus miedos, ver qué cosas del pasado le hacen ser o actuar en una forma determinada. Entonces, más que devaluarla, vas a comenzar a valorarla.


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172667
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América