Bajo el lema "por el valor de lo nuestro", diez jóvenes rescatados de la calle, y dirigidos por el colombiano Salim Osta, trabaja desde hace ocho años en la restauración y conservación del patrimonio histórico de la ciudad colombiana de Cartagena de Indias.
Forman parte del Grupo Conservar, fundación que nació gracias a la iniciativa y al carácter solidario de Osta, quien se propuso dar, a través de su trabajo, un futuro a los jóvenes de los barrios más desfavorecidos.
El antiguo convento de San Pedro Claver, enclavado en el centro de Cartagena, alberga el taller donde sus pupilos, a los que forma en bellas artes y restauración, devuelven a su estado original tallas y pinturas.
Son sus "hijos", a quienes ha enseñado también la parte "humana" del trabajo, "el valor de lo nuestro, a querer y a cuidar la ciudad", explicó Osta a EFE en una entrevista en Madrid.
El más veterano de todos, Manuel, limpiaba carros en el Parque Bolívar, "para sacarse unos pesos", cuando conoció al restaurador.
"Estábamos recuperando la estatua ecuestre y necesitaba a alguien que me ayudara subiéndose a los andamios", recordó el restaurador.