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Saludable privilegio

A lo largo de la historia, el ritual del baño significó mucho más que unos pocos minutos dedicados al aseo personal. Para las civilizaciones antiguas de Egipto, Grecia y Roma, el baño adquiría connotaciones religiosas, que se entrelazaban con el placer, la ostentación de la riqueza (grandes palacios, oro y marfiles), legiones de esclavos y también con la utilización de aceites y esencias aromáticas.


Hay quienes detestan bañarse, pero los beneficios del baño son múltiples. ¿Sabía usted que el origen de este hábito no solo está ligado a la religión sino también a la medicina?
Y no sólo se trata de bañarse con agua, los chinos aseguran que para que el organismo esté libre de toxinas y lleno de vitalidad, tiene que pasar cada día por tres baños. ¿Cuántos de estos baños se da usted? Los asiáticos consideran que además de bañarse con agua el ser humano bañarse con aire y sol. ¿Por qué?
De agua: Hay que tomarlo en casa o al aire libre, ya que nos libra de las secreciones, células muertas e impurezas que impiden la perfecta respiración de la piel, y la preparan para recibir los beneficios del siguiente baño, de aire.
De aire: Consiste en permanecer por lo menos media hora al día al aire libre con la menor ropa posible encima. Tiene un maravilloso efecto tónico.
De Sol: Hay que tomarlo con la piel debidamente protegida. Sus beneficios: mejora la calcificación de dientes y huesos, combate la depresión y la anemia, mejora las secreciones hormonales, es germinal y desinfectante.
Pero la historia no termina aquí. En la antigüedad los baños egipcios, por ejemplo, se hacían con agua y aceites o ungüentos perfumados, que solo los sacerdotes sabían preparar.
Se creía que las recetas y los ingredientes eran saberes transmitidos por el dios Thot, al igual que la química y la escritura.
Estos aceites sagrados humectaban y protegían la piel sometida a la sequedad y el calor de un clima riguroso.
Las clases sociales más adineradas tenían esclavos dedicados exclusivamente a bañar a sus señores.
En Egipto, las jóvenes doncellas esperaban su baño arrodilladas en una estera de juncos, mientras las esclavas vertían sobre sus cabezas, agua perfumada con mirra, azafrán o canela.
Otra esclava cubría sus cuerpos con ungüentos y aceites, y luego les acercaba ramilletes de flores, para que el delicioso perfume completara los efectos revitalizadores del baño. La ceremonia concluía con un desfile de guirnaldas florales, como símbolo de frescura y belleza. Pese a las diferencias de clase, ningún egipcio se privaba de su baño diario. Los menos adinerados, humectaban su piel con aceite de ricino, mezclado con menta y orégano.
En cuanto a los hebreos, al igual que los egipcios desconocían el jabón. Por eso, en su lugar usaban una arcilla jabonosa con alto contenido de potasio. El problema era que esta sustancia irritaba mucho la piel; con lo cual preferían también los aceites y ungüentos compuestos con aloe, canela, nardo, azafrán o mirra. La costumbre de ese momento era guardarlos en cajitas de alabastro o marfil, las cuales eran denominadas poéticamente como "La casita del alma".
  • El baño es ante todo un paréntesis de tranquilidad donde uno se sumerge para calentar el cuerpo y refrescar el espíritu.

  • Los beneficios del baño son muchos pero, como en todo , hay que ser prudentes y comedidos.

  • Demasiado caliente y demasiado largo puede provocar una ruptura en los diminutos vasos capilares y provocar ligeras molestias ( transpiración excesiva, mareos, aturdimiento.)

  • Prudencia también con los productos que se utilicen: las espumas deben usarse con moderación ya que, al ser astringentes , resecan ligeramente la piel; por el contrario, los aceites son muy beneficiosos debido a la película protectora que dejan sobre la piel.

  • Los baños muy calientes contribuyen a la pérdida de elasticidad y aumentan los fenómenos provocados por la celulitis. Cuando son muy prolongados deshidratan, ya que la capa córnea se empapa de agua y la película hidrolipídica que funciona como una pantalla protectora desaparece.

  • Transpirar en el baño no adelgaza, pero la vaso dilatación contribuye a eliminar toxinas y prepara la piel para recibir los principios activos de las cremas adelgazantes.

  • Después de hacer deporte hay que tomar un baño caliente. La intensidad y las contracciones musculares aumentan el ácido láctico, responsable del cansancio ; el calor del baño disipa ese ácido.


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207161
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América