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Sangre azul vuelve al "Castillo de Drácula"

El edificio Bran, en el centro de Rumania, volvió a manos de sus herederos legítimos. Allí vivió el príncipe Vlad, conocido como "El Empalador" por su afición de clavar en estacas a sus enemigos. Luego de años de ser devastado, el lugar se convirtió en museo. Ahora regresa a los dueños originales.


El castillo Bran, considerado como una de las residencias del mítico vampiro Drácula y el segundo edificio histórico más visitado de Rumanía, pasó hoy oficialmente a manos de sus propietarios legítimos, Dominic de Habsburgo y sus hermanas, como herederos de la princesa Ileana.
El ministro rumano de Cultura y Cultos, Adrian Iorgulescu, y Dominic de Habsburgo firmaron las actas de restitución que incluyen la cláusula aceptada por los propietarios de mantener abierto el edificio y su entorno al público, al menos por espacio de tres años, como museo de arte feudal.
Dominic de Habsburgo Lotringen y Maria Magdalena Holzhausen estuvieron presentes en la ceremonia celebrada en esta antigua residencia familiar, que fue nacionalizada por los dirigentes comunistas en 1948, tras el destronamiento y expulsión del país del último rey de Rumanía, Miguel I.
Acogidos por los lugareños con flores y con pan y sal -símbolo de hospitalidad-, los descendientes de los Habsburgo redescubrieron hoy conmovidos los lugares de su infancia y vivieron un momento emotivo al reencontrarse con el viejo maestro de escuela que les había enseñado el abecedario.
"Es un momento importante, de gran valor simbólico", declaró Iorgulescu, quien añadió que la restitución de la propiedad supone un "acto de justicia".
La ceremonia fue también calificada por el representante del gobierno como una "reparación histórica" y confió en que el edifico quede para siempre abierto al público.
Iorgulesco precisó que la gestión del castillo Bran correrá a cargo del mismo Consejo de Administración que hasta ahora, más un representante del nuevo propietario, y dependerá del Ministerio rumano de Cultura y Cultos los próximos tres años.
"Me siento muy emocionado. Este acto es una señal de que vivimos en un mundo mejor", dijo en rumano Dominic de Habsburgo.
"Mi madre hubiera deseado agradecer (este gesto) a todos los hombres de bien y valientes" dijo el noble, quien agregó que el castillo supondrá siempre como un símbolo para Rumanía.
"Queremos a Rumanía, es nuestra casa", dijo también María Magdalena Holzhausen y aseguró que el entorno del monumento "se mantiene, como siempre, igual de hermoso" que cuando ella era niña.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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