JUNTO DE ENCUENTRO entre el pasado, presente y el futuro, es el Parque de Santa Ana
Era allí donde se celebraban inicialmente los sorteos de la lotería. Y, por muchos años, como suele suceder hoy día en la Plaza Víctor Julio Gutiérrez en Avenida Cuba (y como era costumbre también en la Plaza Catedral y en la Plaza Arango), en Santa Ana, los que cifran en el azar sus esperanzas de un mañana mejor, acudían la fecha de cada sorteo, a ver cómo las balotas de la fortuna acababan con sus esperanzas o la suerte les sonreía.
También allí era el lugar donde la familia acostumbraba ir a pasar un agradable momento, bajo la sombra de los árboles. Hoy, sigue siendo lugar preferido de gente de todas las edades, desde adultos mayores que se reúnen para dejar su memoria repasar capítulos del ayer mientras su mirada pareciera perdida o se fuman un cigarrillo. Están también quienes sienten que el parque es el lugar perfecto para leer los periódicos matinales y ponerse al tanto acerca de las diferentes versiones que hay sobre un mismo hecho, dar seguimiento a la comidilla política, conocer el estado del tiempo, ver qué pasó en los barrios de trifulca, informarse sobre si hay alguien además del Príncipe Carlos que quiera a Camilla Parker, buscar empleo, revisar la agenda cultural o ver cuál es la oferta de las salas de cine.
Asimismo, los feligreses pueden acudir a buscar consuelo, alivio y orientación del Señor en la otrora capilla y actualmente Iglesia de Santa Ana (que fue construida por el arquiectto Leonardo Villanueva Meyer), a la que hoy el tiempo le pasa la factura y hoy se yerge como testigo de la historia patria. "Con la financiación del Conde de Santa Ana que vivía a un costado de la plaza del mismo nombre, se construyó la capilla en cal y canto que se consagró en 1764. Después del incendio de 1854, que la asoló, se iniciaron los trabajos que le dieron la apariencia actual". Sigue siendo testigo mudo de incendios en la parte antigua de la ciudad capital.
Santa Ana era el sitio donde se citaban los amigos para pasarla bien así fuera conversando o para ir a los cines Variedades, Dorado y Amador. Sigue siendo un lugar muy concurrido. Y, es común ver a los raspaderos, billeteros, canillitas, uno que otro individuo que viene a buscar reposo para su cuerpo en una banca, la madre cargando paquetes luego de que ha ido a algún almacén de La Central.
Ahora bien, en este recorrido por el ayer y el hoy de este tan conocido parque, valga decir que en 1875 funcionaba como el mercado de los arrabales y " para las fiestas de a cabello y corridas de toro". Fue a partir de 1890, cuando se sembraron árboles en la plaza y comienza su vida como parque.
Valga destacar, igualmente, que fue en la plaza de Santa Ana donde se escenificaron las revueltas populares del siglo XIX.
De Calidonia a Santa Ana, se llega en tan poco tiempo, que un paseo por la peatonal, para culminar en el parque, es una invitación que las damitas, a quienes les gusta recorrer almacenes, no pueden evitar.
Santa Ana: donde se entrelazan cultura e historia
En este parque usted puede pasarse el día y no se aburrirá, porque, siempre habrá algún hecho interesante que le llamará la atención. O algún adulto mayor quien querrá compartir con usted alguna anécdota de aquellos tiempos en que se bailaba Polka durante las retretas que reunían a la población citadina, para divertirse luego de una larga faena.