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Se acaba una época de amor y cine italiano

En los tiempos de gloria, Loren y Ponti formaban la pareja más glamorosa del cine italiano.


Tuvo una vida y una muerte que cualquiera elegiría. Una vida en la que, felizmente, produjo: grandes películas -más de 150, muchas joyas, - amores perdurables -medio siglo con Sofía Loren-, estrellas de cine -Loren no es el único ejemplo, aunque sí el principal-, hijos y mucho mucho dinero. Su muerte, serena y nocturna, no parece un trágico acto involuntario sino la última de sus buenas decisiones: a los más que razonables 94 años, amparado por sus seres queridos, en Ginebra. Carlo Ponti murió el martes: diez días antes había sido internado por una insuficiencia pulmonar.
"Con su muerte se acaba una época del cine italiano", dijo el ministro de Cultura de ese país, Francesco Rutelli. Una época gloriosa. Pero Ponti, al que muchos ya creían fallecido -para ellos acaba de entrar en una segunda, definitiva muerte- fue más popular por su vida sentimental. Popular y envidiado: desde que se casó con Sofía Loren, por primera vez, en 1957.
Ponti, nacido en Magenta, cerca de Milán, el 11 de diciembre de 1912, quedó deslumbrado con Loren a comienzos de los 50. Ella, de 17 años, origen pobre y algo trágico "su padre abandonó a su madre a poco de que Sofía naciera", venía de ganar importantes concursos de belleza, había sido finalista de Miss Italia 1951, trabajaba como modelo y hacía pequeños papeles en películas. El, de 38, no sólo decidió contratarla para grandes filmes: la pulió como actriz y le hizo aprender idiomas para impulsar una carrera profesional.
Nadie -tal vez ni siquiera los involucrados- puede determinar cuándo nació el amor desenfrenado. Pequeño detalle: Ponti estaba casado, con Giuliana Fiastri, y tenía dos hijos. En 1957 el magnate volvió a casarse, pero esta vez con la "humilde" Loren -a la que le llevaba más de veinte años- vía México. Otro detalle: en Italia no estaba permitido el divorcio y en 1962 él fue demandado por bígamo y Loren, por cómplice. El juicio comenzó el 21 de marzo de 1963: los acusados no concurrieron.
Carne fresca para el voraz amarillismo sentimental. Circularon versiones. Que ella le había dicho que su sueño infantil era tener una mansión como las que había visto en el cine. Que él le había comprado, en Italia, un castillo con cincuenta habitaciones, techos revestidos en mosaicos estilo Roma antigua, frescos y gobelinos del siglo XVIII, cascada artificial. Lo cierto es que vivían casi a escondidas, en casas esplendorosas que tenían en Italia, Suiza, Francia y otros países de Europa.
En cine descansaban en la cúspide. Tras haber rodado películas como Orquídea negra (1958) o Esa clase de mujer, ella había ganado un Oscar por su actuación en Dos mujeres (1960); el filme que más satisfacciones le dio a Ponti.
La versión de Loren de aquellos tiempos fue, años después, menos glamorosa, al menos en plano sentimental: "Me amenazaron con excomulgarme, con ataques eternos. ¿Por qué? Porque me había enamorado de un hombre cuyo matrimonio había finalizado mucho antes. Quería ser su esposa y tener hijos. Deberíamos haber tenido una luna de miel, ser felices, pero todo lo que recuerdo fue haber llorado mucho".
El conflicto judicial duró tres años. Hasta que, en abril de 1966, la tenaz pareja Ponti-Loren volvió a casarse, esta vez en Sèvres, Francia, a escondidas de la prensa.
Ponti fue sentenciado en ausencia en 1979 por un tribunal italiano a cuatro años de cárcel y a pagar una multa de 26 millones de dólares por exportar dinero ilegalmente. Los cargos fueron revocados en 1987.
Carlo evitaba entrevistas sobre temas personales, pero hablaba libremente de su trabajo, los efectos de la televisión en el cine y los problemas financieros que enfrentan los realizadores cinematográficos.


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263157
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América