El público panameño está a la expectativa del estreno de “La última cima” un documental basado en la historia de Pablo Domínguez, un sacerdote que ha dejado una huella difícil de borrar.
Aunque muchos -incluyéndome- por error, sin ver el filme creen que el sacerdote se quita la vida, el director, Juan Manuel Cotelo, asegura que no es así. “Pablo anunció a su familia que iba a morir joven. Le preguntaron cómo sabía eso, sospechando que tenía alguna enfermedad grave, y su respuesta fue: “no sé cómo lo sé, pero lo sé. Y a mí me gustaría morir en la montaña”.
Era tal su certeza y conexión con Dios, que el creador “le permitió intuir, sospechar, incluso saber, que iba a morir pronto. Pero desde luego Pablo jamás puso la fecha ni el lugar de su muerte”, dijo.
Durante su trayectoria religiosa, Pablo, logró la simpatía de cuantos se cruzaron a su paso, era considerado como un “sacerdote 24 horas”, para él no había un “no” por respuesta, era comprometido.
Desde su estreno, las personas se han dado a la tarea de promover la cinta, a tal punto que ya son muchos los países que solicitan a Cotelo el filme. Allí, cada individuo se identificará con los diversos personajes y aprenderá que para alcanzar la bondad real sólo hay que ponerla en práctica.