La entrada del Teatro Nacional de Panamá vestía de gala, con una alfombra roja que advertía que esa noche seria importante.
El pasado viernes, los escritores panameños se pintaron de fiesta, conla premiación de los Ricardo Miró 2009.
El evento es considerado por varios miembros del jurado internacional, entre ellos Juan Carlos Calderón Gómez, teatrista internacional, como el más importante de la región, por ser uno de los más difíciles, con más trayectoria y de los que más efectivo reparten, 15 mil dólares para cada ganador.
Este prestigio se sentía en el ambiente cuando autores locales como Lupita Quirós Athanasiadis, Melanie Taylor y David Robinson esbozaban una sonrisa de satisfacción en apoyo a los ganadores de esa noche.
El poeta santeño, Salvador Medina Barahona; la cuentista bocatoreña, Consuelo Tomás Fitzgerald; el ensayista de Coclé, Porfirio Salazar y el letrado de Potrerillos Abajo, Dimas Lidio Pitty tomaron lugares de lujo en el escenario, eran las estrellas del lugar y los ganadores del Ricardo Miró 2009.
Posterior al discurso de María Eugenia Herrera de Victoria, directora del Instituto Nacional de Cultura, en el que aseguró que “el alma del país es su cultura, es lo que somos y lo que vamos a hacer”, arrancó el acto.
Cada escritor premiado vivió su momento de gloria, en el caso del poeta Medina Barahona se estrenaba en el escenario, ya que éste es su primer Miró. Levantándose al llamado del maestro de ceremonia de la noche, el joven César Anel Rodríguez, el escritor fue ovacionado, a la par que le imponían la medalla de oro Ricardo Miró, que lo acredita como uno de los ganadores de esta versión.
Seguidamente, le tocó el turno a Consuelo Tomás Fitzgerald, y no se había terminado de poner en pie cuando desde los balcones gritaban sus compañeros escritores: ¡Viva Consuelo!
A diferencia de Medina, Barahona, quien parecía saborear cada minuto de su momento de triunfo con una gran sonrisa dándole las gracias a todo el público que le aplaudía de pie, la poeta de Bocas del Toro, Tomás Fitzgerald, lucía abrumada de tanta emoción, casi al punto de llorar. Luego de varios minutos de aplausos , se sentó.
Después le tocó el turno al coclesano Salazar, que esa noche fue el encargado de dar las palabras de agradecimiento de parte de los ganadores y quien pidió sin titubeos más apoyo para los artistas panameños.
Salazar, al igual que sus compañeros, fue exaltado en gestos de aprobación del público, una barra que parecía traer del interior de país, que levantó gritos de emoción. Esa noche parecían ganar todos los autores panameños, pues cada empuñador de la pluma literaria presente festejaba con gozo el triunfo ajeno.
Así le llegó el turno al también poeta Dimas Lidio Pitty, quien recibió de las manos de la directora del INAC, su medalla dorada de Ricardo Miró y su respectivo cheque, que sellaba en realidad el premio de 15 mil dólares que recibió cada ganador.
Esta noche de festín para las letras panameñas terminó al ritmo de las notas musicales del quinteto Vivace, quienes a ritmo de la cumbia de Yin Carrizo, “Viva Panamá”, hicieron al público correar su letra, “Que viva....viva Panamá, que viva, viva Panamá...”.