El actor español Javier Bardem ha asegurado que las personas que lo consideran un símbolo sexual deben estar algo locas, aunque ha reconocido que ésta es una situación que no lo incomoda y forma parte de su carrera.
"En ocasiones, cuando me levanto y me veo en el espejo, hasta me asusto y pienso: 'Dios mío, qué cosa tan horrenda'. Por eso no cree ser un símbolo sexual.