Vicente Fernández nos demostró por qué es un ídolo, ya que son muy pocos mortales los que pueden cantar por tres horas seguidas y mantener a todo el público emocionado, gritando y hasta llorando de la alegría por escuchar a la leyenda viviente de la ranchera.
El artista hizo su entrada triunfal a las 9:15 p.m., y no fue un grito, sino un rugido lo que la gente expresó. Los mexicanos gritaban ¡Viva México! y no es para menos, ya que el estar ausentes de la tierra que los vio nacer hizo crecer, como la levadura, ese amor que sienten hacia su patria de la que están lejos, y más porque recientemente este país cumplió 200 años de vida independiente.
Por su parte, los colombianos estaban en su mayoría vestidos con sombreros vaqueros y botas, y otros más con su folclórico sombrero “vuelteao”, y brindaban, bailaban y, además, chiflaban. El público panameño tampoco se quedó atrás y, aunque vestidos más formales, disfrutaron y le entregaron a “Chente” su corazón y por eso no los defraudó.
“Altos de Jalisco”, “Lástima que seas ajena”, “Nos estorbó la ropa”, “Me voy a quitar del medio”, “El último beso”, “El juramento”, “Que te vaya Bonito”, “Si nos dejan” y “Ella” estuvieron entre sus primeras canciones.
Entre tema y tema Vicente admitió que tenía miedo de venir a Panamá, pues le habían dicho que aquí no conocían ni sus canciones ni a él, pero se dio cuenta de que no es así. “Es más, me siento en mi casa”, afirmó.
A esta altura de la noche, nos sentíamos como en el mejor de los palenques, porque la gente bailaba y celebraba con sus traguitos. “Si ustedes no dejan de gritar y aplaudir, yo no dejó de cantar”, sentenció Fernández y los presentes aceptaron el reto.
De ahí en adelante fue una descarga de rancheras y corridos. Otros éxitos que fueron coreados son “El Juramento”, “Ella”, “Que te vaya bonito”, “Para siempre”, “Tengo una amante”, “Estos celos”, “Cruz de olvido”, “Sublime mujer”, “La diferencia”, “El chofer”, “Mujeres divinas”, “Le Ley del Monte”, “Hermoso cariño”, “Por un amor”, “Las botas del charro”, “Juan Charrasqueado” y el “Hijo del pueblo”.
Un momento cumbre fue cuando entonó “Acá entre nos”, en el que fue evidente que el cantor mexicano sí tiene “pulmón”, pues se alejó a una gran distancia su micrófono y aún así se escuchó su voz con una gran potencia.
Después de eso, hasta dio consejos chistosos, entre ellos uno que le dio su fallecido abuelo. “Mi abuelo me decía dos cosas que debe tener un buen ranchero: una vieja y una mula. Que la mula no sea muy vieja y que la vieja no sea mula”.
Al final nos dio sus temas emblemáticos: “El rey” y “Volver”, y al final nos manifestó que el otro año regresará a Panamá. Estamos seguros de que lo volveremos a recibir con los brazos abiertos.