Anécdota
- Óscar D’León no quería abandonar la tarima, después de sus temas se dio chance, como dijo entre risas, para relajar los pulmones, y así recordó desde su faena como taxista, en los años 60, hasta su vida en la música. Hizo una pausa y comentó que en una gira de “Salsa Giants” en Puerto Rico, “Cheo” tocó un busto de Tito Puente y le dijo “pronto nos veremos”, como presintiendo su muerte. En ese instante, dijo D’León, quedó frío al escucharlo.
Entre el público hubo alegría por todo el repertorio ofrecido por los artistas, quienes, junto a la gran orquesta del maestro Sergio George, lograron desestresar solo con su presencia en tarima a la gran multitud que copó todas las áreas.
Los momentos tristes llegaron, hubo melancolía, las imágenes proyectadas que resumían la carrera, el éxito y los tropiezos de Feliciano daban pie para ello.

A las 10:30 p.m., con los ánimos de los presentes que desde tempranas horas calmaban la esperaba con tragos, subió a tarima el diminuto Eddie Santiago, y al son de “Lluvia” y “Que locura enamorarme de ti”, logró que las parejas más jóvenes se tomaran de las manos y cerraran los ojos para corear estos éxitos de la salsa sensual. Para homenajear al fallecido “Cheo”, interpretó “Pa’ que afinquen”.
Pocos minutos transcurrieron cuando Willy Chirino, muy elegante de traje blanco, ofreció un medley que incluyó movidas canciones como “Soy”, “Lo que está pa’ ti”, “Medias negras”, durante su presentación interactuó con el público, al que pedía el coro.

Sin oportunidad para que las personas se movieran de sus puestos, tocó el turno de La India. El color de vestido que eligió (fucsia) no escondía el dolor por perder al gran “Cheo”, a quien según ella, siempre pedía un consejo. Y así, con su timbre fuerte, dejó que la multitud se uniera en una voz para acompañarla con “Dicen que soy”, “Ese hombre” y el que muchos, con las manos arriba, esperaba: “Mi mayor venganza”.
A ella le siguieron Ismael Miranda, quien tras una excelente presentación a las 11:45 p.m. rindió tributo a su inolvidable colega y hermano con el clásico “Amada mía”, labor que el veterano intérprete consideró difícil.

Cuando apareció en escena “El Pavarotti de la salsa”, Tito Nieves, el público lo ovacionó, no solo dedicaba a su hijo “Fabricando fantasías”, también al maestro que los ve desde el cielo: al negrito ¡familia!
Él abrió paso al seductor Víctor Manuelle, quien se ganó a los espectadores con sus románticos temas, pero desbordó la algarabía con el éxito “Anacaona”. Ya a la 1:00 a.m. el sudor había dañado varios blowers, peinados y empapado la vestimenta de féminas y caballeros.
El cierre parcial estuvo a cargo de “El diablo de la salsa”, Oscar D’León, a quien la lesión en el ojo izquierdo no le ha mermado su entrega en escenario. Él regaló a los rumberos: “Mi bajo y yo”, “Detalles”, “Llorarás” y entregó para complacerse “La murga de Panamá”.
Los siete artistas finalizaron el exitoso evento, organizado por Gaitan Bros, interpretando el tema “El ratón”, del inmortal José Feliciano. Su hijo “Cheito” también se unió al grupo para decir “¡Papi, te quiero!”