Es importante casarse cuando uno cree que está preparado, cuando uno se siente maduro y cuando uno puede amar sin perder la identidad; es decir, sin dejar de amarse a sí mismo.
Casarse por llenar un vacío, por evadir la sociedad, para "no quedarse a vestir santos", porque todas sus amigas de la misma edad están casadas o inclusive por un embarazo no programado no es aconsejable.
Así opina la Licda. Mercedes Ruíz, psicóloga especialista en manejo de las relaciones familiares y de pareja.
Enfatiza en que cualquier edad es buena para casarse, pero lo importante es la madurez de ambos y contar con un proyecto de vida en común, no dar este paso apurados, de manera improvisada y sin tener claro todas las implicaciones y responsabilidades implícitas en el matrimonio.
Opina que las ya entraditas en años y que no han dicho el sí ante el altar no deben casarse sólo para realizarse como madres, pues esto no es justo consigo, con su pareja ni con ese ser que trae en el vientre.
La psicóloga explica el punto anterior como sigue: "Uno no debe casarse por el qué dirán, ni utilizar a alguien para satisfacer el estatus social; tampoco cuando queda embarazada de una relación de noviazgo porque si bien es cierto que a lo mejor querían casarse, lo que nunca les queda claro es si lo hacen porque se querían o por compromiso ante el giro de los acontecimientos".
Agrega que la experiencia de casos tratados por ella le demuestra que sí deja una huella en la relación, aparte de que la pareja adquiere responsabilidades para las cuales no estaba preparada, pierde la oportunidad de disfrutar de ese tiempo sola para cimentar la relación, la economía, planificar debidamente, etc.
Antes de casarse "por el bebé" la pareja ha de pensar si esto (el embarazo) le afecta o no le afecta. Agrega que, "al hombre responsable y honesto no hay que atarlo con un papel y un anillo, porque sin que se lo sugieran ha de decir por sí mismo: "es mi hijo y yo lo voy a mantener, pero no me voy a casar".
Su consejo más sano para esas parejas que no están preparadas para casarse, que están aprendiendo a conocerse, que se aman y respetan es dejar el sexo para después del matrimonio. Y, dice que si no lo hacen, "entonces a cuidarse, pues de lo contrario están siendo irresponsables, pues están enredando la vida de un tercero. Y, si hay un embarazo, nunca pensar en el aborto como una salida, sino asumir la responsabilidad de la irresponsabilidad".