Del 17 al 23 de septiembre se celebra la Semana del Libro. Para estos días diversas entidades, grupos culturales y editoriales tienen en la agenda una serie de eventos, todos gratuitos, como parte de la promoción del producto llamado: libro.
Más que una herramienta de trabajo para muchos profesionales, o una forma de vida para otros, es un alimento necesario para trabajar en un mejoramiento en la calidad de vida. No es que un libro puede dar una receta para hacerse rico de la noche a la mañana, no, pero sí puede estimular un cambio positivo que aportará resultados en las personas.
En ese sentido, qué tan utópico sería que el Estado, dentro de la llamada canasta básica popular incluyese una obra de costo popular (unos, dos dólares) dentro de los productos.
Una obra que ayudase, a que ese niño tenga otra visión del entorno que lo rodea y que pueda compartir con sus amigos.
Seguramente lo que más recordemos de las guerras son las destrucciones que dejaron en la historia.
La primera, ocurrida a inicios de siglo pasado y la otra casi a mediados, dejaron huellas que tenemos que ir descrifrando en la literatura universal. Y, sobre este tema, Sándor Márai, uno de los narradores más importantes de Hungría del siglo XIX, en su segundo volumen biográfico "Tierra tierra" relata, desde la óptica de literario burgués cómo se vivió esos momentos bélicos.
Uno de los pasajes que narra Márai más conmovedores es cuando tuvo que salir dejando sus costumbres burguesas en la capital de Budapest, para refugiarse en el campo, con unas cuantas pertenencias.
Se pierde más que bienes materiales en una guerra, se pierde el derecho de una identidad.
Más que un narrador, era un observador de las vidas de sus huépedes, ésos que trabajaban en distintas tareas de guerra.
"Lolita" es un clásico de la literatura universal, que ha sobrevivido el periodo de canonización literaria sin mayores sobresaltos.
Pero más que una obra genial, es un instrumento para comprender hasta qué punto la ficción puede ser mal entendida hasta por las editoriales.
De todas las novelas que escribió Vladimir Nabokov, "Lolita" aparece como la más completa y fascinante, sin entenderse como una novela pornográfica, a pesar de ser publicada por una editorial que se dedicaba a ese tipo de libros.
"Lolita" tomó ese camino, porque cuando los editores leían el relato se escandalizan, porque no entendían que un hombre adulto se enamorase de una niña.
Esta novela, que es una pieza con todas sus partes, tuvo que ser encaminada para que no resultase muy cruel con la realidad que se oculta tras cortinas invisibles.
Nabokov dejó una novela que durará siglos.
La mítica librería hispana Lectorum, ubicada en la calle 14 de Manhattan y, la mayor de ese tipo en Estados Unidos cerrará sus puertas este mes por la subida del alquiler y el cambio que ha sufrido la zona, otrora centro de la vida latina, aseguró su presidenta, Teresa Mlawer.
"En cualquier caso, no vamos a abandonar a la comunidad latina, porque reforzamos nuestra actividad en Internet, continuamos con nuestras actividades en la ciudad y, mientras, estamos estudiando todas las posibilidades para hallar una nueva ubicación para la tienda más adecuada", aseguró Mlawer.