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Ser puente

Sábado 4 de julio. Vamos caminando sobre el Golden Gate Bridge y 3 cosas captan mi atención: friíto, cantidad increíble de carros pasando a toda ...

Ser puente
Ser puente

Sábado 4 de julio. Vamos caminando sobre el Golden Gate Bridge y 3 cosas captan mi atención: friíto, cantidad increíble de carros pasando a toda mecha y neblina de la bahía que cubre totalmente la parte de arriba del puente. Iniciando le pregunto a Jenny: "Mi amor, ¿qué distancia tiene?". "Aproximadamente 2 kilómetros y medio", comenta. Ida-y-vuelta tengo tiempo para sentir y analizar.

"Este puente es el más grande de su época", recuerdo, "su construcción se inicia en 1933 para conectar a un millón de personas. ¡Ufff!, el Puente de las Américas, ¿a cuántos conecta?".

Domingo 5 de julio. Mientras Jem, Jenny y yo desayunamos Vietnamita, preguntamos: "¿Qué haremos hoy?". Ellos chequean en internet qué hay -el internet conecta todo- y encuentran el Temescal Street Fair. Un concierto y mercado multicultural anual, y la temática hoy es afrocaribeño. "Es en Oakland", dicen. Yo dizque: "¿Vamos a otra ciudad?". Jem comenta: "Solo agarramos el BART y llegamos facilito". El BART es el metro de acá y, tal como dice Jem, caminamos 3 cuadras, entramos a la estación, pagamos $3.75, llega el tren y, 20 minutos después, estamos en Oakland. Conexión rápida :)

Para la feria multicultural, cierran 11 cuadras de calle. Los brindan sabores de cada nicho de la ciudad. Algunas son: señores bailando reggae, café vegano con menta, de artes kinestésicas y con pollo frito encima. Estoy sintiendo y observando cosas nuevas. Conexión :)

Pasan unas horas y aún tenemos de regresar a San Francisco a pasear parte del Golden Gate Park y pasar por la casa de Jimi Hendrix en Haight-Asbhury, esquina donde se inicia la cultura en el mundo. Todo conecta :)

Lunes 6 de julio. Jenny y yo nos despertamos temprano para visitar a sus tíos. Abrimos Google Maps que nos guía a caminar 4 cuadras para agarrar el bus 47.

El "app" nos comenta cuántos minutos esperar para el bus y su costo. Siguiendo el "app", nos bajamos donde anuncia, caminamos una cuadra, entramos a la estación de tren que comenta, pasamos por la entrada que dice y, 1 hora 40 minutos después, estamos en la ciudad de San José, donde nos pasa a buscar el tío de Jenny. Mano "app" para conectar. Y yo con la bocota abierta :)

Conversando en San José, comprendo que las personas de una ciudad saben qué cosas se hacen en otras ciudades. La costa oeste de EE.UU. está conectadísima: San Diego, Los Ángeles, San José, San Francisco, Oakland, Sacramento y todo lo que está en intermedio. Incluso, San Diego conectada con Tijuana? ¡otro país!

Aquí mi cerebro analiza... Buco personas de La Chorrera que trabajan en Panamá. Comparto con ellos y, aun así, no sé sobre La Chorrera. "¿Qué me pasa?", me digo, "debo conectarme con ellos, con su región, costumbres, su vida".

También es clave conectar las fortalezas y gustos de personas en Veraguas con Colón, Coclé con Darién, Guna Yala con Herrera. Especialmente siendo una república pequeña, fácil de llenar necesidades.

Hice este viaje para comprender la conectividad, que debo conocer lo que está a mi alrededor.

Conectarnos nos lleva a valorar, confiar en nosotros mismos y crecer juntos. Nos nutre y nutrimos.

Estamos de vuelta en Río Abajo y observo por la ventana. Veo todo? personas, necesidades, recursos y ganas. Solo debemos conectar.

Comprendo mi función... Soy puente :)


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996835
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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