El reloj marcaba las 9:30 p.m y ya la gente se aglutinaba en la puerta principal del Royal Casino del Hotel Marriott.
Avanzar era imposible; entrar al casino fue toda una odisea con pisotones y empujones incluidos. Era tal la excitación, que hasta alteraron a la seguridad del lugar.
Dentro del casino, el sonido de las máquinas y la música se mezclaban entre sí.
Esta vez los asistentes no fueron solo a jugar; fueron a ver a Sergio Vargas, quien desde que empezó a cantar a eso de las 11:00 p.m no defraudó a nadie.
"¿Qué quieren? ¿Merengue de antes o de ahora?", dijo el cantante, y la gente gritaba de emoción.
"La Amapola" fue su primera canción. Entre los pasillos, cerca del bar, sentados en la mesa de póker, los fanáticos bailaban.
Sergio Vargas, con su manera tan peculiar de bailar, moviendo su cabello alborotado de un lado hacia el otro, divisó al boxeador Roberto Durán y le dijo: "Mano de piedra, mi hermano".
Entre otros de los temas que cantó estuvieron: "Dile", "La quiero a morir", "Las mujeres" y "La ventanita".
Para ser un concierto gratuito, el evento estuvo fabuloso y muy completo. La gente lo gozó.