La ciencia ha dejado muy claro que una panza prominente puede provocar serios prejuicios a la salud, pero ahora resulta que tampoco es aconsejable para los conductores de automóviles. Según un estudio de la fundación automovilística británica RAC, los automovilistas gordos tienen más del doble de posibilidades de morir o de sufrir graves heridas en accidentes de tránsito que los más delgados.
La RAC ha advertido que los conductores excedidos de peso tienen más probabilidad de quedarse dormidos mientras manejan y es más difícil rescatarlos del automóvil luego de un choque. También, que los automóviles no están diseñados para conductores de grandes proporciones.
El estudio, realizado en Seattle con 26.000 personas involucradas en coliciones, concluyó que aquellos que pesan entre 100 y 119 kilos tienen dos veces y media más posibilidades de morir que aquellos que pesan menos de 60.