Variedades

Si crees que tu ‘belleza’ es la llave mágica, pudieras estar equivocada


Joven, linda, coqueta, segura de sí misma, así era ella. Era este tipo de mujer que “tiene ángel”, que con un guiño, una sonrisita de quien concede y no concede, en un pestañeo “idiotiza” a los hombres, quienes gozosos se dejan seducir por sus encantos.

Era la mujer que “cualquier” hombre querría llevar del brazo. Al altar, quizás. Pasar con ella toda la vida. Quizás.

Ella, bien pagada de sí misma, se gozaba en coquetear con su compañero, que no tenía más ojos que para ella, que no se cansaba de ha cer planes donde ella siempre tenía un lugar privilegiado, como en su vida y su corazón o planes futuros.

 

Parecían tortolitos. Pareciera que todo iba a pedir de boca, pero, a última hora, le robaron el mandado.

Fue algo inusitado.
Eso no estaba en los planes de ninguno de los dos. Hay muchas cosas que no están en los planes de la gente y suceden. Por exceso de confianza, por falta de previsión, porque así es el sino...

Quizás, más tarde ella lo entendería todo. Ahora no. No le cabía en la cabeza que fuera cierto lo que le estaba pasando. Sólo sabía que esa otra mujer, que no era como las que le gustaban a él le quitó a su hombre.

 

Es que, la inteligencia es un arma que no siempre brilla a simple vista, como una espada de metal, pero está allí, como una joya invaluable y si se cultiva es infalible. Hasta en el amor.

Él tiró por la borda sueños y planes, todo un pasado con la bella mujer. Todo un ayer con quien otrora era su razón de vivir, su inspiración, su todo.

Ahora disfrutaría de otros placeres de la vida. Con otra. Con otra que antes no habría llenado el perfil.

 

¿Qué lo “mataba”, de ella? Si había algo que saltaba a la vista es que .
.......no era muy agraciada. Claro “fea, fea, fea” no era. No.

Pero no era mujer que parara el tráfico, como suele decirse por allí.

Sin embargo, hizo lo que no pudo la otra, retenerlo.

 

Es que ella es inteligente, astuta y detallista. Ah, y cocina requete bien.

Siendo las cosas y los hombres así, a las damitas que porque son lindas y cuando se arreglan parecen diosas griegas y se creen invencibles, les aconsejamos no cantar victoria y mejor aprender a hacerle uno que otro platillo a su pareja o conseguirse una buena cocinera, pues, veces sí, el amor entra por la boca y no por los ojos.


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676732
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América