Para mantener vivo el amor hay que estar pendiente de los detalles, ser considerado, respetuoso y tolerante. Además, se debe respetar la integridad personal del cónyuge y darle un espacio para sí.
Si la pareja tiene hijos, no debe sacrificar su relación íntima por ellos. Al final, dejan el nido. Debe buscar una permanente renovación conyugal, basada en una sexualidad sana y el diálogo. La Iglesia en Panamá realiza periódicamente encuentros de pareja con este propósito.