Variedades

Si tu auto hablara..

El auto es como el segundo hogar de muchos. Dice mucho acerca de ti. ¿Cómo lo tienes? ¿Invita a estar en él o a salir huyendo de él?


SUSY NUNCA IMAGINÓ que su deseo de buscar un acercamiento con Jean Manuel le pesaría tanto, luego de los esfuerzos que hizo para que Tere y Paúl, sus amigos, la ayudaran aquella noche de rumba. Y pensar que hasta fingió haberse doblado el tobillo para que Jean Manuel la llevara a casa.
Fue así como, esta linda chica, hija única acostumbrada a que la complazcan, aborda el brillante 4X4 último modelo de Jean Manuel, que no tenía nada que pedir.
Como Susy se había "lastimado", el recorrido, que en otras circunstancias sería de segundos, tomó algo más de tiempo. Ella iba recostada sobre el hombro de Jean Manuel, quien, vivo para unas cosas y un poco lento para otras, no se le ocurríó recogerla en el punto donde estaba.Pero, ella no se queja, todo está saliéndole a pedir de boca. Se pega a su costado, como cazador a la presa. Y le habla, casi al oído con voz dulce.
Cualquiera que los viera pensaría que es una pareja bien avenida. Jean Manuel abre la puerta y un olor pesado abofetea el rostro de Susy, que venía medio aletargada, haciendo castillos en el aire, imaginándose casada con él y compartiendo felices momentos. En un segundo sale de su ensoñación.
Él le pide unos minutos para quitar del asiento de pasajero un guante de béisbol, la toalla del perro, una bolsa con restos de alimentos con olor a aceite rancio, de un restaurante de comida rápida y al menos media docena de calcetines.
Los coloca como mejor puede en el asiento trasero donde se suman a la montaña de ropa sucia, libros y al hueso de Rocky, su mascota, de cuyo pelaje hay muestras por doquier, como pudo ya constatar Susy, y lo cual no olvidará jamás porque como es alérgica desde que se subió al vehículo no ha cesado de estornudar. Tiene los ojos tan llorosos que pareciera conjuntivitis. Su belleza la echó al traste en unos minutos el gallardo jovencito que antes la hacía suspirar. Y echó al traste sus sueños de conquistarlo. Bueno, para lo que le importa ya. Si así es de cochino en el auto, ¿cómo será en su recámara?. Esto es lo que ella se pregunta, mientras las lágrimas, producto de la alergia, se mezclan con el sabor amargo de la frustración. Mira que poder escoger al chico que se le antoja y le viene a gustar es uno que es sólo pinta, pero cuyo auto es un basurero ambulante.
Mientras Susy experimenta esto, su acompañante le ha pedido disculpas en reiteradas ocasiones. Sabe que algo anda mal. Pero no se imagina qué es exactamente ni qué tan mal está.
Susy está a punto de tirarse del auto, pero, como supuestamente tiene el tobillo lastimado se aguanta y cuenta los minutos. Ya quería que el tiempo volara y que las distancias se acortaran. Y pensar que fue ella misma (con la complicidad de Tere y Paul, que hace lo que su novia le pide) la que ideó todo. No ve el momento de estar en casa. Lejos del chico guapo que no tiene más nada que ofrecer. O si lo tiene ya no le importa. No va a estar con un perro en la alcoba. Y ¿le olerán los pies tan feo como los calcetines? No, no y no. Hay que buscar por otro lado. Y de ahora en adelante se promete comenzar por ver cómo tiene el auto por dentro su candidato. No le volverá a pasar esto.
Lo más gentil que puede se despide de Jean Manuel. Para siempre. Él no lo sabe, pero fue "debut y despedida". De amigo o compañero de rumba no pasará. No pasó el revisado. Pese a que aparentemente no tenía competencia a la vista.
Y, se me olvidaba decir que cuando bajó salió corriendo del vehículo a tal velocidad, que todavía Jean Manuel estaba perplejo. ¿No que se había doblado el pie? ¿Que le dolía muchísimo?
Una vez calmada, Susy le explica lo acontecido y Tere, que es una chica humilde que estudia con una beca en una escuela privada, le cuenta que a ella le salió un ratón en el carro de un muchacho que le gustaba. Y en otro halló piezas íntimas usadas de una mujer. O de cuando el olor a mariscos era insoportable porque se le había derramado al dueño del auto una sopa de mariscos que le hizo su mamá y sólo le pasó un trapo húmedo. Tampoco dejó de mencionarle el caso del muchacho que era el otro extremo, era tan adicto a la limpieza y el orden que un día de lluvia prefirió que ella se mojara con tal de colocar unos plásticos sobre las alfombras de su auto y los asientos para evitar humedecerlos. O el que cada cinco minutos rociaba desodorante ambiental, porque no le bastaba con el del auto.
Seguramente que otros cuentos iguales o peores podrían compartir cada uno de ustedes. Y es que muchos no se percatan de que la gente se forma una buena o mala impresión según como tengas de ordenados y limpios los escenarios donde te desenvuelves: hogar, oficina, auto.
Es decir, no es sólo asunto de apariencia exterior del auto, hay que ocuparse de su limpieza interior con frecuencia. No sólo evitarás malos ratos, será bueno para tu salud, autoestima y abonará en otros terrenos. Si lo dudas, ponte en el lugar de Jean Manuel que a estas alturas, años después es que vino a saber que su basurero ambulante fue el que impidió que su relación con Susy despegara.
Eso sí, si tú eres ordenada y pulcra, pero te importa alguien que es desordenado, hazle saber que puede perderte. Dale algunas sugerencias de cómo podría tener todo en orden. Si de veras le importas hará los cambios necesarios. A lo mejor hasta llegan al altar.
  1. Lava al menos una vez a la semana tu auto, por fuera y por dentro.

  2. Utiliza un desodorante de autos que tenga una agradable fragancia pero cuyo olor no sea tan fuerte que pueda afectar las mucosas nasales de las personas.

  3. Mantén en el vehículo sólo aquello que realmente vas a necesitar. Y tenlo en orden, en el maletero preferiblemente.

  4. Evita dejar restos de comida en el auto, que con el alza de la temperatura y con el tiempo se descomponen y despiden malos olores.

  5. Si tienes mascotas y las transportas en tu vehículo, inmediatamente límpialo de todo rastro de ellas.

  6. Ten a mano bolsitas pequeñas para depositar algún tipo de basura, en vez de tirarla a la carretera o amontonarla desordenadamente dentro del vehículo.

  7. Haz una norma cotidiana bajarte con cualquier basura que tengas en el vehículo en la mano. Así evitarás que se acumule y que el auto sea candidato a criadero de alimañas, humedad u olores desagradables.

  8. Pon al sol las alfombras periòdicamente.

  9. Solicita a quienes transportes en tu vehículo que eviten tirar basura o fumar dentro de él.

  10. Siempre ten en el maletero cartuchos para ofrecerlos a quienes lleven algo que pudiera ensuciar el vehículo y dejarlo con malos olores. Y no se te olvide tener periódicos, para colocarlos en el suelo esos días de lluvia en que las alfombras no bastan para retener el lodo y humedad que se desprende de los zapatos.


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251137
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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