El sonar de las bocinas de los conductores de automóviles que no soportan el más mínimo "tranque"... El "coro de pitos", provenientes de buses que en cada "parada" de las avenidas panameñas, llaman la atención de los posibles pasajeros invitándolos a subirse... Los equipos de sonido con música a un alto volumen en el interior de los buses...
Las bocinas de los taxis sugiriendo a los usuarios que utilicen sus servicios... Los altoparlantes instalados en los exteriores de los almacenes... El ruido proveniente de los vehículos encargados de la recolección de basuras en horas de la noche y madrugada...
Los parlantes a todo volumen de los "chicos" que quieren que toda la barriada escuche a su cantante de reggae, rock o metálico favorito...
De continuar estos altos índices de decibeles por las diferentes calles de la ciudad de Panamá, en menos de 5 años los consultorios de los médicos otorrinos estarán repletos y resultarán insuficientes para atender los numerosos casos de enfermedades en los oídos y de sordera que se presentarán.
En algunos sitios de la ciudad de Panamá - especialmente en las conocidas como "piqueras de buses" -,y en avenidas como la Transístmica, Tumba Muerto, Calle 50, Vía España y Avenida Balboa, en algunos sectores los vecinos están al borde de la locura.
Investigaciones médicas han dado a conocer recientemente que este tipo de sonido conduce además a la angustia, crisis nerviosas, emocionales, agresividad y hasta al conocido pánico.