D espués de haber tomado la decisión de crear un trofeo que simbolizará el reconocimiento de logros cinematográficos, lo que quedaba era cómo iba a ser y quién confeccionaría el Premio Oscar.
Desde el primer momento, las estatuillas del legendario premio, se elaboran en R.S. Owen & Company en Chicago. Cada estatuilla requiere 40 horas de trabajo. Se utiliza un pantógrafo para grabar un número de serie en cada una de ellas.
Para cada ceremonia se fabrican hasta 60 estatuillas, todas ellas supervisadas bajo rigurosos controles de calidad y seguridad. Cada unidad se revisa para descubrir imperfecciones. Las estatuillas que presenten defectos se destruyen.
Cada una requiere consecutivos baños de cobre, níquel y, finalmente, oro de 24 quilates. Sobre la capa de oro se aplica un lacado especial para que adquiera ese brillo característico que vemos en televisión y fotografías.
Las estatuillas entregadas en las ceremonias iniciales eran de bronce sólido y estaban chapadas en oro. En unos pocos años, se abandonó el bronce a favor del britannia, aleación similar al peltre, que facilitó el acabado uniforme de las estatuillas.