Mundos internos se escapan a través de la piel. Ella es también el vehículo para tender puentes entre lo real y lo virtual.
Es también la piel la portadora de sensaciones y entonces arte y realidad escriben capítulos hermanados. Se lee en ella.
Diablo Rosso, en el Casco Antiguo, se caracteriza porque abre sus puertas a innovadoras propuestas artísticas y esta vez Mairena Briones es quien toma ventaja de esta ventana de expresión.
Su muestra “Skins” brinda la oportunidad de reflexionar acerca del ser y no ser, de las raíces, del destino...
Al menos, cuando la vimos, nos llamó la atención y nos dio por filosofar.
Esas muñequitas de trapo de estructura similar, pero de vestimentas distintas nos hacen concluir que lo exterior -que puede ser el color de piel, los “adornos” o lo que viene por añadidura producto de la cultura- es lo que nos diferencia, pero en esencia lo de adentro es lo que vale. Es lo que tenemos en común los seres humanos, lo que compartimos.
Esa humanidad, el corazón, lo sentimientos, los pensamientos, el cúmulo de vivencias es lo que cuenta. En “Skins”, muñecas y retratos de tela hablan de cosas evidentes y de otras invisibles.