Variedades

Sobre abuelas y algo más


Los días pasan volando. Hoy amanece y casi no ha habido tiempo de cumplir con la cargada agenda de responsabilidades cuando ya comienzan a salir las estrellas y otra vez un día en que las cosas quedaron inconclusas. Hay que pasar para la agenda del día siguiente algunos quehaceres o compromisos. En mayor o menor proporción esto es válido para casi todas las personas. De manera que hay que partir por delante para prepararse a enfrentar los retos futuros entre los cuales, para quienes todavía no han vivido esta experiencia, pudiera estar el de ser madres y posteriormente abuelas. Se imagina usted, A B U E L A. Y no se necesita tener una edad avanzada para ser abuela. Ni implica estar lleno de canas o cansado de criar niños/as.
Hay quienes dicen que se quieren más a los/las nietos/as que a los hijos y las hijas. ¿Será cierto? Dedicamos las siguientes reflexiones a las abuelas, que las hay a montones en Panamá y muchas de las cuales han levantado con su esfuerzo, cariño y dedicación a hijos e hijas y ahora siguen haciendo lo propio con nietos y nietas. ¿Es esto bueno o malo para ellas, que pudieran sentirse cansadas, pero no regatean tiempo ni amor a su descendencia?
Primero que nada, hablemos un poco sobre las abuelas. Hay abuelas que parecen dictadoras, otras a quienes los/las nietos/as las manipulan. Están las más centradas y que disciplinan con dulzura. Las tan modernas que a las nietas sobre todo les encantan. Las hay demasiado ocurrentes que allí no se sabe quién es el/la nieto/a y quién la abuela porque lo que inventan se escapa a la imaginación de la muchachada. Las excesivamente complacientes, las demasiado celosas, las super protectoras. Las viejecitas canosas, llenas de arrugas y de dulce mirar. Las imposibles de contradecir porque le anotan en su lista negra. Aquellas tan fieles a sus tradiciones que son un recordéris de cómo deben hacerse las cosas correctamente (vestir, vivir, comer, enamorar). Están también las románticas que gustan de las serenatas, rosas, dulces, detalles... Las que van a happy hours, a montar bicicleta o a un baile de Sammy Sandra Sandoval con sus nietos/as y disfrutan como si fueran iguales. Las expertas en hacer dulces, helados, cometas, disfraces, peinados... Las que con solamente mirar a la chiquillada la controlan. Las cuentacuentos, las que gozan de gran sentido del humor... Las que sin pena se sientan en un columpio o se suben a un zurra zurra o en un sube y baja a compartir con los niños momentos divertidos, o hacen con ellos guerra de almohadas o de papeles, o quizás se pongan en cuatro patas para jugar a los caballitos...
Abuelas las hay también muy intelectuales o de una sabiduría adquirida sin estudios sólo en la escuela de la vida en que los triunfos se ganan a pulso. Están las abuelas campesinas las encopetadas. Otras, de una sencillez y humildad que impresionan. Al igual, las de belleza innata o expertas en el arte del bien vestir, el bien hablar y el buen comer. De un garbo increíble. Varían entre las de manos toscas por el arduo trabajo del campo o las múltiples faenas hogareñas y las hay de piel de seda. Hay abuelas en todos los estilos y para todos los gustos.
Ahora bien, ser abuelas, es más fácil que ser madres dicen muchas mujeres. Será así, tal vez, porque cuando se es madre se carece de experiencia por lo general para la educación y crianza y no se sabe a ciencia cierta el nivel de responsabilidad que esto conlleva. Está, además, la preocupación de ser paralelamente buena madre, excelente cocinera, la amante ideal, la esposa, la compañera y la soluciona problemas en el hogar. Y, si las finanzas andan mal, tener buena cara y ser eficiente administradora para que el dinero rinda. Todo esto sin perder el buen humor, para que ni los/las niños/as ni el marido diga que ella es una mujer amargada. Con los nietos, por el contrario, no hay que enfrentar presiones de ninguna índole, sencillamente dedicarse a disfrutar de su presencia y ocurrencias. Los/las nietos/as, no son suyos (no son de nadie, como no lo son hijos/as, puesto que no son objetos) pero, dado que se usa el posesivo para referirse a la gente también, entonces digamos más bien que alimentarlos, criarlos, vestirlos, educarlos....compete a sus padres (de ellos/as). Usted, goce de sus visitas y compañía hasta cuando usted decida que ya es suficiente. Vaya, este último consejo en caso de que no sea usted quien los/las cuida, ya sea porque la madre o el padre de ellos, le han pedido que se los/las cuide o porque usted de buena samaritana se haya ofrecido a cuidarlos/as. Si es así, entonces es usted la segunda mamá de esas criaturas en todos los sentidos excepto porque usted no los tuvo en el vientre ni los amamantó. Recuerde que no será una abuela mala si decide decir no a hacerse cargo de ellos. Es su decisión: es su tiempo, es su vida, es su libertad. De hecho ya usted dio su aporte a la familia y si quiere disfrutar de sus años dorados haciendo cualquier cosa, menos cuidando niños, no vemos nada malo en esto y se le debe respetar su deseo.
Pero, si es de las abuelas que está dispuesta a hacer lo que sea e ir contra viento y marea por complacer a sus nietos/as, tampoco le censuramos esto. Lo importante es que sea usted quien controle su vida y tome sus decisiones, porque, después de todo la ABUELA ES USTED.


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73423
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América