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Sobre los noviazgos crónicos


Cuántas veces uno piensa que es el fin, que debe separarse de su pareja porque la relación no da para más tiempo. Las discusiones, los celos, las peleas, los gritos, los abandonos, las excusas y las agresiones indican que alguno debería tomar las riendas del asunto, pero nadie se anima hacerlo.
Aunque los motivos para irse sobran, las razones para no dejar a la otra persona aparecen si uno comienza a recordar los buenos tiempos, las vacaciones, las amistades. Y es en ese momento cuando uno se paraliza. Entonces entra a jugar el círculo vicioso: el miedo a tomar la decisión equivocada paraliza y asusta.
Esta sensación es muy normal. Porque no hay nada más triste que reconocer que la persona por la cual apostaste tanto tiempo no es para ti y que ya no podrás verla, ni contarle tus cosas, como lo hacías con un amigo. Es lo mismo que te digan que mañana no podrás ver más a algún familiar y que debes conformarte con los recuerdos.
Es común que cuando están a punto de separarse el amor surja por momentos y traiga a relucir las virtudes y cualidades del vínculo. De pronto, se descubre que las cosas podrían solucionarse y vuelven a ensayarse estrategias que, seguramente, ya fueron probadas. Lo curioso es que estos intentos por seguir adelante aparecen justo cuando las papas se están quemando.
Si este mecanismo se transforma en una rutina a la cual no se puede escapar, es más probable que las soluciones desesperadas sean a corto plazo y no puedan salvar la pareja. Por eso es importante aprender a distinguir si la pareja tiene condiciones de continuar o simplemente hay que tomar valor y terminarla.
Generalmente el deseo de conseguir una relación estable les hace ser buenos conquistadores, pero posteriormente su miedo a la intimidad les creará confusión y empezarán a crear y a creerse excusas y argumentos contra la pareja para poder escapar de una relación que inicialmente habían buscado.
Cuando surge el miedo a la intimidad, empiezan a crecer las dudas y a buscar "fallos" en la pareja. En cierta forma, la falta de estrategias y de conocimiento sobre uno mismo hace que se busque justificación a la propia inseguridad y temores.
Como no se está preparado para asumir y abordar las carencias que uno tiene, se busca en el otro fallos que alivien el malestar generado y así comprobar que la causa del desconcierto es que la otra persona no es la adecuada. Al final se buscará romper la relación para recuperar la estabilidad y huir del descontrol.
Es imprescindible aprender a hacer frente al miedo utilizando nuevas estrategias de afrontamiento, ya que la evitación no resuelve el problema.
- Hay que hacer frente a la situación conociendo y asumiendo qué sucede y por qué sucede. Se debe contemplar la posibilidad de cambio sin que ello implique una sensación de descontrol.
- La autoconfianza debe ser un camino que se inicie desde un reconocimiento positivo de las capacidades y dificultades que uno posee.
- Es esencial aprender a expresar los temores y las inseguridades.
- Finalmente, también es importante conocer todos los miedos para sanearlos con nuevos pensamientos más adecuados y ajustados a la realidad.


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256499
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América