No es asunto de quedarse estancados en el pasado, pero, hay que ver qué bien que la pasaban nuestros/as abuelos/as en las salas de baile de antaño, sin fumar, tomar ni usar drogas.
"Si uno quería entonarse con un roncito o una cervecita tenía que adquirirla y consumirla lejos de la sala de baile. Había mucha decencia. De esos bailes nacieron muchos matrimonios que hoy día se conservan", dice el Sr. Samuel Beluche, que por años ha organizado "La Noche del Recuerdo" para festejar a los padres y las madres en sus días.
Nada de esos desórdenes e irrespetos que se forman hoy día en las discotecas y otros sitios producto de que el licor se le va a la cabeza tanto a caballeros como a damas. Claro, estamos hablando de 1946, de cuando el romanticismo estaba en pleno apogeo. De cuando la juventud no pernoctaba fuera del hogar porque no era bien visto. Ni tampoco se lanzaban tanto improperio hombres y mujeres, porque había un respeto y se aplicaba esto de que "a las damas no se les hiere ni con el pétalo de una rosa". Pero, es que las mujeres no daban oportunidad para que las irrespetaran. Eran damas en todo el sentido de la palabra.
Cuenta el Señor Beluche que "Las damas no pagaban, entraban gratis con las tarjetas que les enviaban los Clubes Sociales. Los caballeros pagaban B/.2.00 y tenían que ir con saco. El baile se extendía de las ocho de la noche a la una de la mañana. Los caballeros usaban zapatos Florsheim, mucho perfume y siempre andaban bien elegantes. Les brindaban un refresco a las damas y allí nadie se quedaba sin bailar. El set se componía de cuatro o cinco piezas. Se bailaba con mucho respeto y la música y el entorno eran muy románticos. Había una pieza, la sala azul, en donde los caballeros se quedaban en sus puestos y eran las damas las que los sacaban a bailar, dijo nuestro interlocutor. Ahora bien, continuó diciendo: " Había un momento en el baile en que la orquesta tocaba un pasillo y como no había mucha gente que lo bailara bien, se iban saliendo del baile hasta que quedaban muy pocas parejas en la pista".
En cuanto a los saraos, estos empezaban a las dos de la tarde y duraban hasta las diez de la noche. No se celebraban sin vigilancia, ni de forma tal que los adolescentes puedan hacer a diestra y siniestra lo que mejor les parezca como sucede en muchos casos actualmente. "Estaban los inspectores que se encargaban de supervisar que todo se diera en orden. Si alguien violaba las reglas tenía que enfrentarse con ellos.
Luego de estas explicaciones, el Sr. Beluche procede a citar nombres de numerosas orquestas, tanto nacionales como extranjeras que amenizaban bailes y saraos en salas de baile y colegios. A saber: la Orquesta Benigno Muñoz, Armando Boza, Carlos Maestre, Río Plata, Carlos Ochoa, el Conjunto de La Habana, el conjunto Las Estrellas Negras de Benni Bustillo, Orquesta Casino de la Playa con el cantante Miguelito Valdés, "Lecuona Cuban Boys", entre otros.