Optar por ingerir agua o comer una fruta puede marcar la diferencia para no sentirse abrumado por el calor. Las frutas, por lo general, aportan minerales, vitaminas y antioxidantes, refrescan el organismo, son fáciles de conseguir y accesibles al bolsillo porque están en estación.
Aquí, una lista que debes tener en cuenta cuando vas a comer.

Uva: En todas sus variedades y colores, esta dulce fruta, que se consigue entre enero y junio, aporta vitaminas A, C, del complejo B, ácido fólico, potasio, magnesio, calcio, azufre, hierro, betacaroteno y fibra. Es un excelente antioxidante, lo que favorece el buen estado de las arterias y el corazón. Y contiene “resveratrol”, una sustancia natural que protege al corazón del colesterol malo, los triglicéridos altos y la hipertensión arterial.
Tomate: Un clásico de todas las comidas. Crudo o cocido, queda bien con casi todo. Al tener un alto contenido de líquido, es liviano e ideal para las temperaturas elevadas. Es antioxidante y ofrece vitaminas A, C, potasio y fibra. Es rico en licopeno, sustancia que reduce el riesgo de enfermedades cardiacas.

Pescado: En temporada de verano, los destinos no solo ofrecen mar, ríos o lagos , sino también son fuente de la carne que tiene la menor cantidad de grasas saturadas (las malas) y la mayor concentración de omega 3, 6 y 9, vitales para fortalecer el corazón y el cerebro. Así que este verano, a decirle sí a la gastronomía del lugar y a disfrutarla, pero siempre a la plancha, horno o parrilla.
Sandía: Otra fruta de estación que, bien fría en una tarde de calor, puede convertirse en el tesoro más preciado. Además, tiene potasio, magnesio, vitamina A, ácido fólico y betacaroteno.
