El 12 de octubre del año pasado, éramos 6,000 millones de habitantes en el tercer planeta del Sistema Solar. Y cada segundo nacen miles y miles de niños y niñas en un mundo cada vez más desértico y escaso de recursos, que no se da abasto con la población actual-
No porque haya pocos recursos, sino porque están mal distribuidos y porque campean la injusticia, indiferencia hacia la suerte del prójimo, afán de poder y glorias. Un mundo con cuyo futuro se juega cotidianamente en una apuesta que al final podría perderse: donde los que se llaman desarrollados arrinconan al resto de los pobladores recordándoles en todo momento que están en sus manos.
Mundo joven, porque casi la mitad de su población es menor de 25 años, gente llena de talentos, brío, esperanzas, sueños, necesidades y con muchas ansias de oportunidad.
Mundo de hombres, mujeres, niños y niñas muertos o lisiados por la guerra, de inventos para el bien y para el mal, de sufrimientos y alegrías, de niñas que no tienen tiempo para jugar con muñecas porque tienen que criar hijos/as prematuros/as, de gente desnutrida porque los excedentes de alimentos prefieren tirarse al mar para que no caigan los precios, de bolsa de valores, pero corazones insensibles, de vida apresurada, clonaciones y afanes por desentrañar los misterios del genoma humano pero miedo a mirar dentro del corazón por temor a asustarse de la negrura de muchos que dan la espalda al hermano porque no comparte su doctrina religiosa o política o porque habla un idioma extraño. Mundo de gente que duerme junta pero no se comunica, de mentes que divagan porque les robaron los sueños. De violencia y sexo, de desatinos, de insalubridad física, mental y moral.
Una Tierra que necesita que hoy, Día Mundial de la Población, se produzca un despertar y que los gobiernos y la sociedad civil se alíen para evitar seguir aniquilándola, para buscar opciones de desarrollo sin fronteras para toda la humanidad.
Que demanda a toda prisa, cordura, responsabilidad, amor, trabajo en equipo, detección de recursos alternativos, esfuerzo, buena voluntad y fe, para superar escollos, diferencias de toda índole y encaminarse en la misma dirección, la que conduce a la paz, libertad, equidad social, en una promesa irrompible de amor hacia las generaciones que vienen y que abren sus ojos al mañana con ansias de reír, no de llorar..