Antonio Banderas no es un hombre, o incluso, un actor que no haga frente a un reto, por eso es que encarnó al legendario héroe enmascarado, "El Zorro". Repitiendo el papel que hizo por primera vez hace siete años, se lanzó de nuevo a las heridas y raspones, y dolores de piernas y brazos. Así es él.
Y admite fácilmente que sufrió todo lo anterior y quizá hasta un poco más. "¡Dios mío! Supongo que es porque estoy ahora siete años más viejo, pero fue demasiado esfuerzo hacer todo eso", ríe. "Y como soy un loco español con la cabeza ardiente, quería hacer yo mismo todo lo que tenían que hacer mis dobles. Entonces, para poder hacerlo teníamos que tener cerca a la compañía de seguros.
Fue importante porque adoro al Zorro, la persona, desde que era niño. Por eso, cuando Steven Spielberg se me acercó en los premios Oscar, creo que fue en 1994, y me dijo ¿conoces al Zorro?; y luego me dijo: "bueno, ¿y te gustaría hacerlo?" Le contesté que por supuesto que sí.
Sí, claro. Pero no era nada fácil juntar a Cathy (Zeta Jones), a Martin (Campbell) y a mí, y no sólo nosotros, algunos de los personajes clave detrás de la cámara.
¡Y que lo digas! Supongo que es porque estoy ahora siete años más viejo, pero fue demasiado esfuerzo hacer todo eso", ríe. "Quería hacer yo mismo todo lo que tenían que hacer mis dobles.
Fue muy raro porque se sentía como si el tiempo no hubiera pasado. Recuerdo que le dije a Cathy en el foro: "es increíble. ¿no sientes como si hubiéramos pasado directo de la primera a la segunda?" Y ella me contestó "sí, es tan extraño". Pero pienso que es porque a donde volteáramos veíamos caras conocidas y entonces inmediatamente tu mente se traslada a hace siete años.
No hablaba mucho inglés y pasaba mucho tiempo conmigo porque sabía que yo hablo español, siempre que volteaba atrás de mí, ahí estaba él todo el tiempo (ríe).
Un poco difícil. Pasé quizá tres años y medio de mi vida en México, había grabado siete películas ahí, pero la cosa es que hay mucha pobreza e injusticia ahí, eso me molesta mucho. Y esa clase de pobreza crea problemas muy serios y cuando estuvimos en México había secuestros, entonces debíamos tener mucho cuidado con lo que hacíamos y a dónde íbamos. Necesitábamos guardaespaldas lo cual a mí, en lo particular, no me gusta. Pero bueno, los mexicanos son gente muy dulce.
No. No creo estar listo para dirigirme a mí mismo, me siento muy inseguro con eso. Pero siento que de alguna manera tengo que volver al cine español. La película trata sobre un grupo de chicos en 1978, al final del verano que se están enfrentando a sus años de adolescentes y, en cierto modo, es una reflexión sobre la muerte, y el paso de algunas fases de la vida. Es una historia sexual, oscura y fuerte. Creo que estaremos comenzando el 21 de noviembre.
Bueno, va a venir para Navidad y voy a editar la película en Los Ángeles a finales de febrero.