Si lo duda, sólo recuerde cómo se ve el rostro de una persona sorprendida, triste, enojada, alegre, preocupada, abochornada, cansada, aburrida, asustada. Imagínese un estadio durante un partido de las grandes ligas y verá que es muy fácil saber quiénes están a favor de cada equipo; igual pasa si se trata de dos boxeadores o luchadores.
Alguien muy querido llega, usted lo mira y a sus ojos, como diría el poeta, pareciera que le salieran palomas, de la alegría que refleja.
Jean Carlos llegó corriendo, se tropezó con el jarrón de porcelana china que mamá trajo al retorno de su viaje por Oriente. Este quedó vuelto añicos. El niño, de cuatro años, quedó como una estatua ante los resultados de su loca carrera. "¡Trágame tierra!". Le pide disculpas a la madre, le dice que no fue su intención hacerlo, le pide que no lo castigue y le pregunta si está disgustada con él, a lo que ella arqueando las cejas y con una forzada sonrisa contesta: "No, mi amor, no estoy disgustada contigo, no te voy a castigar". Sus ojos parecen lanzallamas.
Dos personas conversan: ¿Se miran a los ojos? ¿Cuánta distancia hay entre ellas? ¿Dónde tienen sus brazos, los tienen cruzados? Si están sentadas hacia dónde están las rodillas, ¿frente a frente?
"Estás viendo fantasmas. ¿Cómo va a gustarme ella?", le dice Marmolejo a su mujer. Pero, tan pronto pasa Daisy al lado, sus ojos se van tras ella, se pone colorado y le dan ganas de ir a comprar el periódico a la esquina.
¡Caramba!, que no le vengan con que hay mejor comunicador que el cuerpo humano. Sin palabras expresa sentimientos, sensaciones y quien sabe descodificarlos y aplicarlos a la vida diaria ha ganado mucho terreno en materia de relaciones humanas.
Geddes & Grosset, muy versados en la materia, en su obra El Lenguaje del Cuerpo, son pródigos en datitos acerca de la manera en que los seres humanos nos expresamos por medio de los gestos corporales.
Palmeo o caricias en la cabeza: autofelicitación. Rascarse, confusión, aturdimiento o perplejidad. Las sacudidas bruscas, desafío, agresividad o un una aproximación sexual.
Los ojos: indican placer, diversión, enojo, amor, miedo. Mirar fijamente, una actitud dominante o autoritaria.
Hacer muecas con la boca indica disgusto.
Si quien escucha agacha la cabeza, emite señales negativas acerca de lo que comenta quien habla.
Brazos: Cruzados o la mano en la cadera, indican enojo o vanidad.
Manos: Frotarlas, frío extremo, placer o anticipación.
Puños: Elevarlos con la palma hacia adentro indica agresión o intimidación y hacia fuera poder, victoria o celebración.
Dedos: Elevar uno indica aceptación, perfección o que algo puede comenzar, girar uno, indica que hay algo que va mal