No tiene por qué conformarse con una espalda con puntos negros, reseca o poco atractiva. A la hora de lucir el vestido de baño, también puede lucir una espalda que invite a acariciarla.
Para lograr el propósito anterior, el jabón humectante de áloe, glicerina, avena o ajonjolí vienen en su auxilio.
Para quitarse las impurezas de la espalda, también puede usar un guante de crin, hecho de fibra de estropajo.