- 2000 Ese año el “Sr. Leonardo Guzmán, conocido en TVN como ‘El Tuliviejo’ o como ‘Don Longevo’ en un segmento de La Cáscara” le brindó a Rogelio Bustamante la oportunidad de participar en un “casting” y ser elegido para asistir a los talleres de actuación de TVN. Su primer papel en teatro fue meses después, en “Bodas de Sangre” del español Federico García Lorca.
- 2 son las obras de Jordi Galcerán en las que este año ha actuado Arturo Montenegro. La otra fue la comedia “Burundanga”, que se presentó hace poco también en La Quadra y que al igual que “El crédito”, la dirigió Gómez Nates.
Más datos
- Un trío de reconocidos profesionales es responsable de esta producción. A saber: Dayra Torres, Arturo Montenegro y Andry José Barrientos.
- Entre las obras de Jordi Galcerán también cabe mecionar: “Surf”, “Palabras encadenadas”, “Dakota”, Gaudí, “El método Grönholm”, “Carnaval”, “Cancún”, adaptación de “El inspector”, de Nikolái Gógol, “Burundanga” y “El final de una banda”.
- Escenografía: Rafael Navarro.
- Iluminación: Harmodio “Moyo” Ycaza.
De la dirección
- Daniel Gómez Nates se embarcó en la dirección de esta propuesta, sabiendo que tenía que ser muy cuidadoso, para no desvirtuar el mensaje.
- ”Una obra como “El crédito” es una pequeña trampa que un director puede tener entre sus manos, si no entiende el alcance humano que nos pretende plantear esta trama. La situación no se trata de una pequeña puja por obtener un crédito bancario, va mucho más allá y allí es donde se torna interesente el trabajo escénico de esta obra, que no te brinda más recurso que un buen diálogo, pero sobre todo te pone en escena a dos personajes con psicologías dispares que nos abren la puerta para conocer al ser humano con sus contradicciones y miedos, con sus complejos, pero, sobre todo, ahogado en un sistema que nos oprime y que no nos deja salidas claras para obtener algo tan importante como la felicidad. No es una comedia a la que estoy acostumbrado a dirigir, pero el reto fue interesante. Tenemos a dos seres humanos que se desnudan sentimental y moralmente y que nos hacen cuestionar sobre nuestra propia existencia” .
Desconfianza. Ella fue la culpable de que Antonio -uno de los dos personajes de la comedia “El crédito”, de Jordi Galcerán, que está en cartelera en el Teatro La Quadra-, se sintiera cual ratón acorralado en su madriguera por el gato.
¿Cómo podía ser tan frío, tan insensible, tan poco solidario ese banquero? ¿Acaso no tenía familia? ¿Acaso no sabía lo que era tener necesidad? Lo que más rabia le daba era que lo juzgaba a priori. Lo trataba como a un perro. Con sarna.

Se cansó de rogarle. De darle razones. ¿No leía él, acaso en su rostro la desesperación? ¿Por qué tenía él que pagar por los avivatos?
En Antonio se cumplió esto de que “pagan justos por pecadores”.

Es que en estos tiempos impera la desconfianza. La mayoría de las personas honestas está tras barrotes. Es por seguridad, para que los deshonestos -quienes, paradójicamente, en este mundo que anda patas arriba, gozan de libertad y tienen abogados nacionales e internacionales que bajan cielo y tierra para defenderles sus derechos humanos- no puedan entrar y robarles sus pertenencias o hacerles daño.
Portar armas es también casi una necesidad, por la misma razón anterior.

¿Servir de fiador? Pedirlo es casi una afrenta, porque, “ojos vemos, corazones no sabemos”.
¿Pedir crédito? Si tu pinta es la de alguien que no tiene dónde caerse muerto, y, para terminar de confirmarlo, tu historial no habla a tu favor o, lo que para un banco es peor, careces de ese historial crediticio, entonces entras muy contento y puedes salir muy triste (el caso de Antonio). O con ganas de ahorcar al primero que se te cruce en el camino, porque ¿es que acaso tu palabra no basta? ¿Es que tienes cara de malapaga?
Desde la primera escena te captura “El crédito” y te saca carcajadas. Tanto desparpajo y sorna.
Bueno, es que el par de personajes que interpretan Rogelio Bustamante y Arturo Montenegro se vale de cada subterfugio.
Sabias palabras de la producción
“La palabra siendo un valor no es un valor que pueda cuantificarse en dólares”, escribe Dayra Torres, la productora de esta comedia que tiene un mensaje que no hay que desatender.
Abunda en razones para reflexionar mientras y después de ver la obra. “Cuantificar, medir, sumar, valer son las palabras que se han posicionado en el cerebro moderno para restarle valor a esas cosas que aunque no podamos medirlas son realmente importantes en la vida, como la palabra de un hombre, el compromiso adquirido, o la responsabilidad. Desafortunadamente el sistema actual coloca como punto de partida otros requisitos que han dejado a un lado estos pocos románticos y nos enfrentan con la pragmática solvencia de los estados financieros”.
Describe la pieza artística del destacado dramaturgo y guionista español y se complace de poderla poner en escena en Panamá.
“En EL CRÉDITO encontramos que la negativa de un préstamo es el desencadenante de la trama de la obra, que nos adentra y nos hace recorrer los vericuetos de la vida de este par de personajes, que nos demuestran que la cuenta a la que más atención debes prestar es la familia.
“Presentar esta obra del laureado Jordi Galcerán... es una garantía de mucho valor; y en este caso, ese nombre, sí que es un aval para el éxito y la diversión...”.