Cada mañana, una humilde señora salía a tender su ropa en uno de los balcones de las típicas residencias de Friedrichshain, Berlín Este. Por 40 años, la ama de casa vivió de frente al muro que dividía Alemania. Aquella pobre dama jamás recuperó sus propiedades que caían de su balcón, sobre el pasillo militarizado de la famosa pared socialista. "Con el gatillo en la nuca", nos dijeron los especialistas que estudiaron la trascendencia y consecuencias de la llamada "Muralla de la Vergüenza".
Sorprendentemente, para alivio de esa señora alemana, el Muro de Berlín cayó un 9 de noviembre de 1989. En un hecho insólito, la confusión política generada por el desmoronamiento del Bloque Soviético en Europa Oriental, la hermética dirigencia del Partido Comunista Alemán (S.E.D.) cometió el error de flexibilizar sus prohibicones de viajar hacia el lado occidental de la ciudad de Berlín. Sin contraseñas previas, ni tiempo para que los oficiales fronterizos se prepararan a controlar la marejada humana de berlineses orientales felices con la medida, la noche de ese día de noviembre vio el final de la división de Alemania, además de la separación ideológica - política del Continente Europeo.
Diez años han pasado de ese ventuoso suceso. Y la verdad es que Berlín ha cambiado tanto que solamente quedó en pie, unos cuantos kilómetros del Muro. La parte más larga e importante de la pared socialista corre a lo largo de los Mülens Strasse, paralelamente al río Spree, en lo que era el lado este de la ciudad prusiana. Cerca de la estación del metro urbano (S-Bahn) en Warchauer Strasse, el puente de Oberbaumbruke, avisa a los visitantes de que éste era el retén fronterizo entre los mundos capitalistas y socialistas, en la Guerra Fría.
La zona es la mayor atracción turística del distrito de Friederichshain. Por unos 1,000 metros, la llamada "Galería del Lado Este" (East Side Gallery) recorre todavía ese lugar del Berlín moderno, como si fuera una advertencia al mundo que existió las diferencias de pensamiento dentro y fuera de la tierra germana.
Retrocediendo un poco en la historia, veremos que el Muro de Berlín tuvo su origen cuando los soviéticos ocuparon el sector oriental de Alemania, como parte de los acuerdos de Yalta y Potsdam de 1945. Berlín, a la vez que toda la nación germana, fue dividida en zonas de ocupación, de las cuales en 1949 formaron dos naciones: La República Federal Alemana, en el sector occidental anglo-franco-británico, con capital en Bonn, y la República Democrática Alemana en el lado oriental, con Beslín Este sede gubernamental.
Berlín fue también separada en zonas militares. Dos regiones prevalecieron: Este y Oeste. Por desgracia, la ciudad acogió el renombre de ser el recuerdo de la humanida fragmentada, temerosa de un holocausto nuclear durante la Guerra Fría. Desde 1947, los berlineses no tuvieron tiempo de cerrar los ojos ante el acoso de las presiones rusas, incluso de sus propios hermanos del Este. En 1948, un asfixiante bloqueo armado intento doblegar a los berlineses occidentales. Luego, en 1953, los obreros del este de la ciudad protestaron por las medidas draconianas de los socialistas.
Pero el 13 de agosto de 1961, llega la gota que derramó el baso de la tolerancia. Los soldados del Ejército Popular de la R.D.A., colocan las primeras alambradas en el "Standmitte" de Berlín, centro neurálgico de la ciudad, dando inicio a la construcción de un conjunto de secciones amuralladas, que terminarían en grandes paredes de concreto, las cuales rodearan por decenas de kilómetros al Berlín Occidental.
En realidad, fueron los mismos alemanes orientales los que construyeron el muro. Ellos fomentaron la separación, gracias a la atenta dirección de la "Nomenclatura" que se asentaba en el Kremlin y en el Palacio Republicano Berlinés cerca de la Isla de los Museos. Empero, también fueron los alumnos de cruel Erich Honecker, los que sorprendieron al mundo con la osadía de permitir el paso libre de los Lepipzing, la escapada de miles de alemanes del Este de Hungría, junto con la Perestroika, acabaron con el sueño de la Alemania Roja, aquella nación que derrotaría una invasión de la O.T.A.N., procedente del Oeste.
¿Sabía usted que ni el mismísimo Mijail Gorbachev, el que fomentó el fin del muro socialista, desconocía sobre los eventos de ese 9 de noviembre de 1989? Pues sí. Cuando los dirigentes de la R.D.A. llamaron a la mañaña siguiente a Moscú, para decir que era "correcta" su decisión de terminar con la muralla, Gorbachev les dijo: "Tienen razón". Eso fue todo. Así, sin tapujos ni "líneas políticas", se terminó con el "Telón de Acero" y la amenaza militar del Oso Soviético en Europa Oriental. Nacía la Reunificación Alemana.