Voz autorizada
- La psicóloga Xóchitl McKay se refiere a la territorialidad, la intervención y los celos edípicos. Explica que la pugna por el poder se puede dar tanto si la pareja va a vivir con la suegra o a la inversa.
- La suegra va a querer intervenir cuando empiecen los conflictos en la pareja. Dependiendo de los vínculos, y de los sistemas de crianza ejercidos, así serán las intervenciones: permisivas, autoritarias o democráticas".
- Celos edípicos es el tercer problema, el cual va a necesitar ayuda psicológica.
Hay por lo menos tres bandos, cuando de este personaje se trata, que en los cuentos de hadas equivaldría al de la "bruja".
Están los que dicen que al "enemigo" mejor es tenerlo de tu lado. Eso piensan los que para nada quieren que la mamá de su mujercita traspase la línea que los separa. Y que no confunda roles. Ni espacios.
De este grupo forma parte Armando Ismael Valdés, quien al preguntarle su punto de vista al respecto fue tajante al exclamar: "¡Noooo! ¡Jamás! Porque el casado casa quiere, y la suegra para la suya".
Daniel Gómez Nates también comparte esa idea de que debe haber una independencia y cada uno en su lugar, para evitar problemas. Aconseja el diálogo, el respeto y llevarse bien, respetando la privacidad de la pareja.
Por su parte, Héctor Solís opina: "Estoy en contra. Porque las relaciones no son lo mismo. Siempre hay una inclinación hacia la esposa, que es natural”.
Rubén Ortega, taxista de profesión, a la pregunta respondió con otra: "¿Vivir con mi suegra?, ni soñarlo. Solo de visita. Y no es que la doña sea mala persona, pero, yo prefiero que mande en su casa y cuando estamos de visita en la de ella, dejo que mi mujer y ella se entiendan de madre a hija como mejor les parezca. También que corrija a mis hijos. Ellos deben aprender a respetar la autoridad, pero hasta allí".
Están los que tratan de conquistarla para llevar la "guerra" en paz.
Estos usan toda clase de técnicas y estrategias. Son como la mujer que tiene hijos de una primera relación y trata de meterles a los “mocosos” por los ojos a su nueva pareja o como cuando el hombre quiere conquistar a una chica usando como carnada un hermanito, sobrinito o una mascotita, para que ella lo vea cute , como alguien lindo, sensible, amoroso, que sintetizado significa algo así como posible candidato.
En ese caso, tratarla con manos de seda y dejar que la princesa (la hija) lleve la batuta les funciona a algunos. Así, la suegra también se cree dueña y señora en el nuevo mundo (entiéndase, hogar del yerno) y no anda a la defensiva ni ataca.
¡Moneda de oro!
Otros, en verdad que tienen ese don para meterse en el bolsillo a la mamá de su mamacita, al punto de que pareciera que los hijos biológicos fueran ellos. Ese es el caso de Fernando Álvarez, cuya madre, hasta lo cela con la suegra de él. Lo consiente más que a su propia hija y le hace cada especialidad. Él corresponde con detalles. Él ganó otra madre y ella otro hijo. Tienen en común el buen sentido del humor. La hija le da gracias a Dios por permitir que se lleven tan bien.
Hay otros, los que no van prejuiciados y sencillamente, "al son que les tocan bailan" o "pagan con la misma moneda".
Dicho de otra manera, se adaptan a la situación y la manejan lo mejor posible.
Hablan ellas
En el caso de ellas con sus suegras, la mayoría de las entrevistadas se deja llevar y siempre y cuando no las hagan sentir un cero a la izquierda, permiten que la mamá de su pareja siga mimando al nene y a veces hasta se alían con ellas, así sea temporalmente, para lograr cambios u objetivos compartidos.
Aunque están las que han vivido como lo calificó Alcira Valdivieso, "un infierno". Esa relación con ella nunca cuajó. Siempre la vio como la que le robó al hijo. Es más, cuando eran novios hizo lo imposible para que no se casaran. No pudo evitarlo.
"Todo me lo quería cambiar de lugar. Nunca quedaba bien con ella. Se metía en nuestras discusiones y quería criar mis hijos a su manera. Me celaba con mi marido. No aceptaba que pudiera querernos a las dos".
Son una ayuda
Otras entrevistadas opinaron: "siempre va a haber diferencias", que "la suegra casi siempre va a tirar para el lado del hijo", "quiera o no se va a meter en los problemas que en un momento dado debe resolver la pareja por sí misma, sin intromisiones y tomando decisiones de a dos y no de a tres".
Algo en lo que coincidieron hombres y mujeres es en que es mejor tener a la suegra de su lado (como pareja) para que ayuden cuidando los nietos, porque es más seguro. Además de que aunque la apoyen con ayuda monetaria-que no es un salario- nunca será tan caro como pagar niñera y empleada. Y ellas le dan amor y los corrigen, lo que no siempre hace otra persona ajena a la familia ni es garantía en una guardería, que tampoco son baratas.
En conclusión, es asunto de poner cada uno de su parte y darse cuenta de que la madre siempre será madre y preferirá ponerse de parte del hijo o hija y que como en toda interacción hay que lograr equilibrio, escuchar, entender que los caracteres y maneras de ver las cosas varían, que si hay disposición, respeto, comprensión y buena voluntad, todo debería marchar mejor para los tres.